domingo, 23 de septiembre de 2007

Receta para una Luna Llena

Quedé fascinado con la primera novela de Xavier Velasco, Diablo Guardián, con la cual inauguré este blog (http://mutismaldonado.blogspot.com/2007/05/todo-sobre-violetta.html), y que bien merecido se tiene el Premio Alfaguara 2003, así que no vacilé en adquirir su siguiente propuesta, Luna Llena En Las Rocas cuya contraportada anuncia como un libro sobre la buena vida que frecuenta sitios de mala muerte. Con tal preámbulo no nos puede ir mal, ¿verdad?

Abordé la obra con la preconcepción de que se trataría de una nueva novela, pero rápidamente descubrí que ese no era el caso. Mi siguiente impresión fue que estaba ante una colección de cuentos, pero fallé otra vez. Lo que tenía en mis manos era una serie de relatos que recorren todo el ámbito de la vida nocturna mexicana, desde clubes nocturnos, discotecas de moda, casas de citas, raves, bares de baja reputación y hasta una excursión a Tijuana. Una temática que no debería sorprendernos, proviniendo de Velasco.

La prosa de Xavier suele ser muy singular e interesante, su manera peculiar de ver el mundo con una mente quizás hasta excesivamente abierta se filtra en una mezcla de analogías y metáforas insólitas usualmente bien logradas con palabras escogidas y armonizadas deliberadamente, siempre inyectadas de una espesa dosis de ácida crítica social que excluyen al aleccionamiento como un efecto secundario.

Dicho lo anterior, debo reconocer que Luna Llena En Las Rocas, pese a mi predisposición a gustarme el trabajo del autor, me exigió esfuerzo y disciplina para completarla. No es un libro que se deja leer con facilidad, ni siquiera para un noctámbulo como el suscrito. A lo mejor se deba a la carencia de trama, o específicamente a la ausencia de un elenco de personajes y a un protagonista que nos sirva de ventana al áspero mundo de las madrugadas en el cual Velasco se adentra.

A mi juicio, la obra padece de un exceso de morbosidad. Acudimos a demasiados puticlubes, conocemos a demasiadas mujeres de la vida alegre, presenciamos demasiados espectáculos sexuales. Y el autor se expone a ser repetitivo, especialmente considerando la historia de su novela previa, Diablo Guardián.

Por otro lado, pienso que a lo mejor estamos ante un libro interactivo que se revela de cierta forma dependiendo de los gustos y experiencias del lector. Y debo aclarar que hubo varias anécdotas en sus páginas que sí disfruté y que considero muy acertadas en su enfoque. Esta conclusión me hace pensar que la luna llena no siempre debe tomarse en las rocas sino que se presta para una variedad de cócteles, así que a continuación he decidido listar mi propia receta para disfrutar de esta nueva propuesta de Xavier Velasco:

1. La agonía del chic y el retorno del naco vengador
2. Mamazonas a galope
3. Atáscate, robot
4. La noche del cheque fresco
5. Lecciones de idioterapia
6. Déjalo ser, Senecto Pimienta
7. Paracaidismo nupcial: teoría y praxis
8. Arigato Hara-kiri
9. A una yarda de Penélope
10. Hinchas del marcador
11. Muérdeme, Suzi
12. Disparen contra ese niño
13. Favor de no pisar al señor Samsa
14. San Pedro y sus compadres
15. Súbditos de ocasión
16. La conexión noruega
17. Confesiones de un licántropo a sueldo

Diecisiete relatos que, de no estar diluidos en otros dieciocho, habrían hecho de este un libro extraordinario.

Sitio del autor: http://www.fullmoontonic.com/

Septiembre, 2007

Referencia Bibliográfica:
Velasco, Xavier. Luna Llena En Las Rocas. México: Alfaguara, 2005. 289 p.

sábado, 15 de septiembre de 2007

De Vuelta al Diván del Doctor Lecter

Quizás es preciso iniciar reconociendo un cierto factor perturbador dentro del entusiasmo que brota espontáneamente en el lector que se reencuentra con uno de los sociópatas homicidas más célebres de la Literatura: El Doctor Hannibal “El Caníbal” Lecter.

Aunque dudo que ese sea el caso, Thomas Harris debería compartir un porcentaje razonable de las regalías que este personaje le genera con el gran actor Anthony Hopkins; confío en que no soy el único en considerar que su interpretación cinematográfica contribuyó en gran medida a la popularidad de este villano y, al observar que de las cinco novelas que Harris ha publicado el Dr. Lecter aparece en cuatro, no es difícil suponer que sus fanáticos leen los diálogos escuchando mentalmente la voz de Sir Hopkins. No olvidemos que la primera incursión fílmica de este personaje en la película Manhunter (1986) con la interpretación de Brian Cox pasó sin pena ni gloria.

Nos ocupa en esta ocasión la más reciente novela de Harris (entiéndase: su nuevo intento por lucrar de su mayor creación), Hannibal Rising. Inspirado probablemente por la moda de los prequels en años recientes, Harris se propone en esta nueva entrega escarbar en el pasado que transformó al brillante psiquiatra en el monstruo que repetidamente ha frustrado al FBI y ha infundido temor en INTERPOL. Para esto nos lleva a la temprana niñez de Hannibal, nos muestra su vida original en Lituania, en el castillo que durante generaciones ha sido heredado por cada Conde Lecter. Este mundo es demolido rápidamente por la Segunda Guerra Mundial, que obliga a la Familia Lecter a refugiarse de los Nazis en una remota cabaña en los bosques. De ahí emergerá un Hannibal huérfano y traumatizado quien, bajo la tutela primero de su tío y luego de su viuda japonesa, irá afilando su genio cual espada samurai.

En lo personal me fascina Hannibal Lecter. Tan pronto supe de la nueva novela, tuve que leerla. Sin embargo, me adentré en sus páginas con recelo, pues soy de la opinión que éste es un personaje cuyo pasado no debe ser detallado, que Hannibal El Caníbal se torna más siniestro si el lector llena los espacios en blanco de su carrera homicida con su propia imaginación; pinceladas como el caso de Mason Verger bastan para helarnos la sangre.

Lo que me encontré en Hannibal Rising fue un relato de los años formativos del doctor, su niñez y adolescencia, que ambientado en la Europa de la post-guerra nos presenta detalles interesantes diluidos lamentablemente en una básica trama de venganza en la cual si bien el protagonista paso a paso va tomando decisiones cada vez más cuestionables que lo van transformando al transcurrir los años, al fin y al cabo está saldando las cuentas de una gran injusticia que en la impotencia de su niñez se vio forzado a presenciar. Como tal, Lecter se reduce a un simple anti-héroe, rol poco digno de una creación tan compleja como el sociópata que conocemos. El personaje de Lady Murasaki y su influencia oriental aporta nuevos matices a la leyenda, pero al final se ve reducida al rol tradicional de la co-protagonista femenina en esta clase de historias.

El eje dramático de la historia—lo ocurrido a Mischa, la hermana menor de Hannibal, y el papel que juega en su psicosis—para todos los que hemos leído las novelas previas ya había sido revelado con suficiente claridad en el capítulo cuarenta y ocho de Hannibal, previamente reseñada (http://mutismaldonado.blogspot.com/2007/09/hbitos-alimenticios.html), y por lo tanto pierde impacto en esta nueva entrega.

Aunque anteriormente he alabado esta serie como una de las pocas fusiones exitosas de literatura y cine—y aún lo afirmo—Hannibal Rising se siente producida expresamente para explotar su éxito comercial en el medio audiovisual, a tal punto que la deformación de su mano izquierda a la cual las tres novelas anteriores hacen marcada referencia en ésta desaparece misteriosamente, para alinearse más con la versión de Hollywood. Y la prueba final yace en la última página de la edición paperback, que nos invita a adquirir el DVD de Hannibal Rising, para el cual por primera vez Thomas Harris escribió el libreto.

En conclusión, no cuestiono que Harris sea quien mejor conoce a Lecter; lo único que necesita es paciencia para esperar a una historia apropiada para el personaje. Me hubiera gustado, por ejemplo, tener al menos un pantallazo de su actual vida en pareja con Clarice Sterling tras el desenlace de Hannibal. El mayor alivio de esta obra yace en que la verdadera carrera de Lecter como El Caníbal no se retrata en sus páginas sino que se augura en el capítulo sesenta, así que el lector sigue contando con el derecho de llenar esa importante parte de su biografía con su propia imaginación.


Sitio del autor: http://www.randomhouse.com/features/thomasharris/



Septiembre, 2007


Referencia Bibliográfica:
Harris, Thomas. Hannibal Rising. New York: Dell Books, 2007. 368 p.

Hábitos Alimenticios

Gracias a la pluma de Thomas Harris y la estupenda interpretación de Anthony Hopkins lectores y cinéfilos alrededor del mundo disfrutaron de los juegos psicológicos de uno de los más fabulosos villanos generados por la ficción: El Dr. Hannibal Lecter. Alrededor de “Hannibal el Caníbal” gira una trilogía de libros de los cuales Silence of the Lambs (El Silencio de los Inocentes), el episodio que realmente lanzó el personaje a la fama, es el segundo. La primera de estas obras es Red Dragon, y la última, Hannibal, inspiró el éxito de taquilla con el regreso de Hopkins al rol del Dr. Lecter a principios de este año, deleitando a una audiencia fascinada con este brillante asesino en serie.

Cuando el film se proyectaba en los cines locales me rehusé a verlo antes de finalizar la novela. Esto por supuesto, significó que cuando finalmente me senté ante la pantalla grande fue en una sala prácticamente vacía en los últimos días de la película. En aquel entonces pensé en escribir unas líneas sobre Hannibal pero el tiempo me lo impidió. No obstante, luego de alquilar la película en video he vuelto a recordar aquellas ideas que me vinieron a la mente sobre la experiencia híbrida que consiste el libro y la película.

Mientras que por regla general suele decirse que las adaptaciones cinematográficas de novelas resultan inferiores a su inspiración, ese no es el caso con esta cinta. Leer acerca de este peculiar personaje con el rostro y la voz de Anthony Hopkins en mente enriquece el relato. El Dr. Lecter es un asesino despiadado, inmisericorde e ingenioso. Es también un hombre brillante, con una vasta cultura, una mente prodigiosa y un agudo sentido de la ironía y de justicia poética. Sería difícil hallar otro actor que pudiese darle vida al Dr. Lecter con la dignidad y la clase con las que lo hace Hopkins.

Por supuesto, a pesar de todas las ventajas narrativas que el cine puede ofrecer, siempre carecerá de la profundidad que ofrece la palabra escrita. Si bien las escenas son recreadas con una admirable fidelidad al texto de la obra, no nos permiten penetrar en el mundo complejo de las mentes de los protagonistas como lo hacen las páginas del libro. No obstante, no cuesta ver en la expresión de Ray Liotta los pensamientos que cruzaban por la mente del personaje Paul Krendler en sus discusiones con Starling. Por otro lado, si bien no es posible negar ni la fantástica capacidad creativa ni las facultades descriptivas de Thomas Harris, también hay que reconocer que su prosa y sus dotes narrativos requieren algo de afinamiento. Al hacer el salto al cine, el diseño de Hannibal es perfeccionado al ser reubicadas ciertas escenas que incrementan el efecto dramático del relato.

Eventualmente los pinceles de Hollywood garabatean sobre el lienzo pintado por Harris. Irónicamente, el motivo por el cual Jodie Foster se rehusó a retomar su aclamado papel como la Agente Especial Clarice Starling desaparece del libreto que fue filmado. Luego de una escena vital, las historias divergen y se precipitan hacia desenlaces totalmente distintos. Si bien ambos son satisfactorios, como quizás podría esperarse los productores de la película no se atrevieron a correr los mismos riesgos que el autor de la novela.

En fin, cada versión de esta historia ofrece ventajas y desventajas, pero ambas son joyas en su propio medio, y por tanto, para recorrer la experiencia completa de Hannibal hay que sumergirse en las dos y caminar junto a los retorcidos personajes de Thomas Harris. Sólo en el libro conocerás el palacio mental del Dr. Lecter y los orígenes de su canibalismo, y sólo en la película verás a “Hannibal el Caníbal” en los diez más buscados del FBI junto a Osama Bin Laden.




Diciembre, 2001


Referencia Bibliográfica:
Harris, Thomas. Hannibal/New York: Dell Publishing, 2000. 546 p.

Huachaferías Para La Niña Mala

“Capaz termino enamorándome de ti.” Con esas cinco simples palabras la niña mala de Mario Vargas Llosa no sólo atrapa en su red a Ricardo Somocurcio sino también al lector casual de esta novela que en cierta medida queda imantado al relato como el espectador fascinado ante un terrible accidente de tránsito.

Las Travesuras de la Niña Mala nos las relata su víctima favorita, Ricardito, quien nos plantea en orden cronológico todas las ocasiones—desde su infancia hasta el ocaso de su vida—en las cuales sucumbió bajo distintos artilugios a los encantos elusivos de una misteriosa compatriota que se presenta intempestivamente en cada etapa de su vida con una nueva identidad, siendo exclusivamente consistente en su afán imperioso por hallar seguridad económica a cualquier costo.

Revestida en constantes elogios hacia la vida en París, la obra a veces parece sugerir que las desventuras de Ricardo y la niña mala fungirán como vehículo para retratarnos a través del tiempo el contraste de la evolución social europea y peruana. Pero poco después de la época hippie esta intención se diluye y el enfoque narrativo se centra plenamente en la atípica relación que los dos protagonistas sostienen por varias décadas como una tragedia griega light a la cual Ricardo no tiene otro remedio que resignarse a tolerar, casi como un cuento de hadas a la inversa.

Vargas Llosa deliberadamente evita adentrarse en los laberintos anímicos de la niña mala, proporcionándonos únicamente las claves para entender cuál es su objetivo y cuáles son sus métodos. En este sentido nos iguala a Ricardo en el rol de víctimas voluntarias que se arrojan sin reparos a cada aventura con la niña mala sólo con la garantía de que acabaremos con una nueva grieta en el corazón. Aún cuando la vida de esta conflictiva mujer se deteriora y se derrumba el autor nos permite simpatizar con ella mas se abstiene de redimirla.

Travesuras de la Niña Mala a momentos me hizo recordar a Violetta, aquel paradójico personaje de Xavier Velasco, como el cual muchos más habitan la literatura de todas las latitudes. Pero donde el atractivo de Violetta yacía en sus complejidades psicológicas, Vargas Llosa procura que su niña mala se asemeje más a esas flautistas de Hamelin de la vida real que se presentan como fuerzas de la naturaleza, sin explicación ni razonamiento, y dejan cicatrices nada más con emitir propuestas que sin comprometerlas hacen irresistible el seguirlas obedientemente hacia el precipicio.

Julio, 2007

eferencia Bibliográfica:
Vargas Llosa, Mario.. Travesuras de la Niña Mala. Colombia: Alfaguara, 2006. 375 p.

Llamadas Perdidas

En Cell nos encontramos con una premisa que sólo la imaginación de Stephen King sería capaz de coagular: El 1 de Octubre a las 3:03 p.m. los celulares transmiten una misteriosa señal que transforma a todo aquel que esté utilizando un móvil en un bestia violenta y descerebrada tan propensa a atacar a la persona más próxima como a lastimarse a sí mismo.

A lo largo de sus páginas seguimos a un grupo de sobrevivientes del Pulso—como rápidamente empiezan a denominar el acontecimiento—mientras acompañan a Clay Riddell, el protagonista de la novela, en un tortuoso peregrinaje. Clay es un artista gráfico que se encuentra de visita en Boston cerrando el negocio de su vida cuando la tragedia sucede, y su desesperación por volver a casa y descubrir el destino de su esposa e hijo se convierte en el motor de la trama. A lo largo del camino se le suma un nuevo amigo llamado Tom, la niña huérfana Alice, el estudiante universitario Jordan y el Decano Ardai, junto a quienes va descubriendo la extraña evolución de las víctimas del Pulso. Día a día dejan de actuar como criaturas salvajes y se van convirtiendo en una especie de bandada que merodea de día y duerme casi en coma durante las noches, conectada por una enigmática telaraña telepática que les permite hasta invadir los sueños de las personas normales.

Los sobrevivientes no tienen otra alternativa más que realizar sus viajes de noche, pues sólo están a salvo en las horas en las cuales no brilla el sol. Y entre ellos Clay y compañía también se encuentran con lo mejor y lo peor que la humanidad puede ofrecer, dando atisbos de nuestros instintos más básicos ante las normas sociales derrumbadas. Pero cuando este valiente equipo se torna proactiva y destruye a una de las bandadas, súbitamente se ven transformados en enemigos de todo ser viviente, y sus destinos los arrastran hacia el secreto de una remota ubicación en la cual, al no haber señal de teléfonos celulares, los pocos humanos restantes confían en que encontrarán refugio de sus nuevos depredadores.

Esta clase de narraciones post-apocalípticas no son novedad, y su éxito o fracaso dependen principalmente del enfoque que el escritor le dé a una civilización empujada al borde de la extinción. Llevaba años sin leer a este autor, y en Cell me encontré con un Stephen King de una prosa más comedida, a quien quizás los años le han sugerido que no hace falta ser tan gráfico en sus descripciones cuando sus habilidades narrativas tienen otras maneras de lucirse. La trama en sí te atrapa; los personajes y sus tribulaciones son lo bastante convincentes como para que no quieras apartarte de ellos ni por un instante de su recorrido. Aplaudes sus victorias pírricas y lloras sus pérdidas abismales.

No obstante, al dar un paso atrás y reevaluar el planteamiento de la novela no puedes evitar pensar que King tomó una idea prometedora y no la exprimió al máximo. Si bien triunfa en la difícil tarea de atraparnos en la verosimilitud de la situación, la historia acaba siendo demasiado íntima, demasiado reducida a un puñado de personajes sin abrir el compás para revelarnos qué ha ocurrido con la civilización. Si bien la trama llega a una conclusión satisfactoria, más pesan las preguntas que abundan en la mente del autor: ¿Qué causó El Pulso? ¿Fue místico o tecnológico? ¿Presenciamos un atentado terrorista o un castigo divino? ¿Cómo colapsaron los gobiernos y las instituciones globales? Es en esta área en donde el narrador desperdicia la oportunidad de plantear una novela verdaderamente especial y diferente.

La analogía de la mente humana con una computadora se siente un tanto forzada como un elemento casi deux ex machina utilizado para recompensar la esperanza de Clay. En contraste, la metáfora que con esta obra Stephen King insinúa de la actual cultura del teléfono móvil puede ser el concepto más impactante de toda la novela.


Julio, 2007

Referencia Bibliográfica:
King, Stephen. Cell. New York: Pocket Star Books, 2006. 449 p.

domingo, 5 de agosto de 2007

Entre El Frío y el Terror

Un aspecto positivo de La Guerra Fría fue que proporcionó el lienzo sobre el cual se plasmaron historias muy interesantes en la Literatura, y en su momento uno de los autores que mejor uso supo hacer de él fue John Le Carré, reconocido como uno de los principales representantes del género de las novelas de espionaje. No obstante, quizás porque mi primera exposición a su trabajo fue la traducción hollywoodense de El Sastre de Panamá, no había estado interesado en leer sus obras hasta ahora.

En Absolute Friends el antiguo agente de MI6 aprovecha excelentemente la oportunidad de mirar con perspectiva aquellos años de La Guerra Fría desde el ángulo de la paranoia de nuestro mundo actual, y nos entrega un relato con una profundidad inesperada en la que está supuesta a ser sólo una novela de espías.

En sus páginas conocemos a Ted Mundy, un curioso personaje que paulatinamente irá inspirando melancolía en el lector al acompañarlo desde su niñez hasta el ocaso de su vida adulta en todos los diferentes senderos que emprende, involucrándose en todo desde activismo estudiantil hasta profesiones culturales, en un afán irresuelto por hallar un hogar simbólico al cual pertenecer.

Lo más cerca que llega a saciar ese vacío anímico es a través de su errática amistad con Sasha, un alemán con defectos físicos a quien conoce en los sesenta por una serie de circunstancias improbables que los lleva a vivir juntos en una comuna. Sasha es un admirado líder estudiantil radical, y Mundy se convierte en el único confesor de sus secretos para posteriormente transformarse en su amigo absoluto al salvarlo durante una protesta desastrosa.

Mundy vaga más por el mundo en los años subsiguientes, y no es sino hasta que Sasha vuelve a cruzarse en su camino que encuentra su verdadera vocación en la vida: El espionaje. En el corazón de La Guerra Fría estos dos amigos se convierten en agentes dobles, actuando como desertores cuando en realidad están filtrando información de la Stasi al gobierno inglés. Y así se cimienta una confianza que trascenderá políticas e ideologías, que verá deshacerse el matrimonio de Mundy, que llegará al desenlace de aquellos años tensos intacta pero súbitamente desorientada sin el Comunismo como enemigo.

Absolute Friends no es la historia de acción que uno puede esperarse del típico thriller de espionaje. De hecho, la violencia en sus páginas es escasa y rigurosamente realista. No obstante, igual este drama absorberá al lector con los profundos y conmovedores retratos de sus protagonistas y del mundo en que les ha correspondido vivir. La prosa de Le Carré, cargada del ácido y quirúrgico humor característico de los británicos, captura genialmente la paranoia del conflicto del Capitalismo y el Comunismo sin obviar las conductas y pasiones que a distancia ahora pueden parecer absurdas.

Pero donde la pluma de Le Carré se luce mejor es en el último episodio de la relación Mundy-Sasha, escenificado en el Siglo XXI, en plena guerra contra el terror, en donde la industria bélica, los medios de comunicación y los gobiernos de las potencias mundiales parecen ser departamentos de un gran consorcio multi-nacional. ¿Qué papel le corresponde jugar a dos fósiles de los ochenta como nuestros protagonistas?

Quizás—sólo quizás—abrirnos los ojos a lo que realmente ocurre detrás de los titulares que leemos en los diarios cada mañana.

Sitio del autor: http://www.johnlecarre.com/

Referencia Bibliográfica:
Le Carré, John. Absolute Friends. New York: Little, Brown & Company, 2005, 466 p.

Rucka & Kodiak

Atticus Kodiak jamás tuvo una cliente como Whitney Houston ...

Los géneros cíclicamente se reinventan para sobrevivir. El fin de la guerra fría amenazó a la ficción de espías hasta que el terrorismo se ofreció a reemplazar a los rusos como villanos por excelencia. Las doncellas que antes esperaban al príncipe en la torre ahora lideran las batallas bajo trajes ejecutivos y roban corazones a su antojo. Los duendes, magos, trolls y demás seres fantásticos le deben su renovada popularidad a un niño inglés de los noventa.

El thriller pone la zancadilla de formulismos para producir una novela acartonada si se olvida que los personajes deben ser auténticos para convencernos. Greg Rucka está muy consciente de esto, y con la serie de libros de Atticus Kodiak concibe no sólo al héroe del nuevo siglo, sino a todo un elenco de fascinantes personajes con dilemas actuales que se conjugan en una propuesta refrescante para revitalizar las novelas de suspenso.

Rucka aplica la tradicional narrativa en primera persona a un nuevo tipo de profesional: El guardaespaldas. Atticus no es un detective desencantado con una botella de whiskey dentro de su gabardina; es un ex – militar dedicado a la protección personal, un hombre de los noventa con una saludable dosis de cinismo y sarcasmo, una mente abierta y buenas intenciones, que incluyen sacrificar su vida por el bienestar de su “principal”, aún cuando estos no merezcan semejante privilegio.

EL PRECIO DE UN IDEAL

1996 vio la aparición tanto de Rucka como de Kodiak. En su primera novela, Keeper, nos presenta no sólo a Atticus sino a los personajes que lo rodean, incluyendo a su mejor amigo y colega, Rubin Febres, la novia de Rubin, Natalie Trent, hija del dueño de Sentinel Guards, una de las principales firmas de seguridad en Manhattan, Dale Matsui y Bridgett Logan, la efervescente investigadora privada que llegará a jugar un papel importante en la vida de Kodiak.

Atticus tiene bajo su cuidado a la Dra. Felice Romero, directora de una clínica de abortos, y su hija Katie, víctima del Síndrome de Down. Mientras que la misteriosa amenaza contra la vida de la Dra. Romero se aproxima a ella con paso certero, Rucka maniobra entre las distintas posiciones en tan controversial tema, dejando la puerta abierta para hondas reflexiones de parte del lector, pero absteniéndose en todo momento de imponer una lección sobre el asunto. Para una novela primeriza, Rucka esquiva cliches asombrosamente, aún cuando nos demuestra que un guardaespaldas jamás puede proteger a alguien completamente, así como cuando le asesta a Atticus el primero de varios golpes devastadores.

TRAICIONES PÓSTUMAS

Un año más tarde nos encontramos a Atticus trabajando de portero en un club de sadomasoquismo. La muerte de Rubin lo ha alejado del trabajo de guardaespaldas, y aunque su relación sentimental con Bridgett ha ido prosperando, también está absolutamente alienado de Natalie, con quien no ha tenido contacto desde la desaparición de su amigo. Pero un incidente en el club lo reúne con la adolescente Erika Wyatt y en seguida es acorralado por el pasado.

En Finder Rucka ofrece una prosa más segura de sí misma, que nos absorbe a una pelea de custodia extrema entre un enfermo Coronel para quien nuestro héroe solía trabajar en el ejército y su esposa, con quien Kodiak tuvo una aventura años atrás. Esta vez Atticus y sus colegas deben proteger a Erika de dos equipos de la SAS británica, temibles adversarios con quienes se enfrentan en un relato lleno de acción y emocionantes giros en el cual, no obstante, toman preeminencia las relaciones interpersonales, en particular una revelación que no sólo fuerza a nuestro héroe a cuestionar su amistad con Rubin sino que lo impulsa a una decisión en conjunto con Natalie que luego lamentarán.

A medida que la trama traza un círculo completo, Atticus se ve forzado a elegir entre su deber profesional y el anhelo de su corazón, y las ilusiones en su vida se desmoronan. Es difícil suponer que una novela como ésta pueda ser superada.

REDENCIÓN

Para cuando empieza mi libro favorito de la serie, Smoker, en la narración de Atticus ya se asoma una melancolía y una oscura tendencia depresiva ante las ironías y pérdidas de su vida. Su mundo ha crecido: Ahora es el guardián legal de Erika, quien asume el rol de una hermana menor. El papel de Scott Fowler, agente del FBI con pinta de surfer, lo ha convertido en uno de los favoritos del lector. Nuevos colegas como Corry Herrera y Raymond Mosier aparecen en escena, al igual que la persistente periodista Chris Havel y Miranda Glasier, abogada de Atticus. Pero la adición más letal es Drama, quien cuenta con un puesto destacado entre los diez mejores asesinos a sueldo en el mundo.

Los incidentes de los libros anteriores han dejado a Atticus en la lista negra de los guardaespaldas, incapaz de conseguir trabajo. Pero una serie de acontecimientos lo convierten en el hombre indicado en el momento correcto para ubicarse en la mira de Drama al proteger a un testigo esencial para un juicio contra una gran tabacalera. Es el mayor desafío en la vida de Kodiak, y la mejor oportunidad para Rucka de exhibir maravillosamente su dominio del mundo de los guardaespaldas, demostrándonos los mecanismos de una de las profesiones más peligrosas existentes. En estas páginas también aplaudimos al ver cómo Atticus le arrebata a las probabilidades adversas un triunfo inigualable.

Pero una vez en la cima, la caída será inevitablemente más dura.

EL ABISMO DE LA LEALTAD

A estas alturas el mundo imaginario de Kodiak es tan rico que su perspectiva no es la única de interés, y en Shooting at Midnight Bridgett Logan se calza las botas de narradora. Rucka hace un esfuerzo admirable por introducirnos en los laberintos femeninos de la mente de este fascinante personaje, con un crudo pasado de drogadicción que la acecha día a día.

En alguna ocasión Greg afirmó que sus lectores se equivocan al opinar que su talento narrativo es el misterio, pues en realidad su pluma fluye con el suspenso. En esta novela se nota, pues a pesar de ser protagonizada por una detective, los elementos relacionados a la investigación quedan relegados a un plano secundario ante la crisis personal de Bridgett al enfrentar nuevamente el mundo de las drogas para recuperar la libertad de una amiga acusada de asesinar a un traficante.

La historia es una propuesta intensa y penetrante sobre los pilares de la amistad y las consecuencias de la lealtad. Pero es tan bien una muestra desnuda del atractivo irresistible de las novelas de Rucka: Sus personajes son inexcusablemente auténticos, tan defectuosos como cualquiera de nosotros, y cometen crasos e irremediables errores tanto cuando actúan egoístamente como cuando los motivan causas nobles.

EL DESTRUCTOR

KTMH, la empresa fundada por Atticus, Natalie, Dale y Corry es la nueva estrella en el negocio de la protección personal, y Kodiak rápidamente se está convirtiendo en una celebridad. Pero el destino reparte nuevas cartas, y Drama regresa para demoler todo lo que nuestro protagonista ha construido.

Su fracaso en Smoker ha dejado a la asesina rusa en una situación precaria, y secuestra a Atticus en Critical Space para hacerle una oferta inesperada: Si él acepta trabajar como su guardaespaldas, ella le enseñará todo lo que sabe. Es la decisión más cuestionable que ha tomado cualquiera de los personajes de Rucka, pero Atticus no es el mismo hombre que conocimos cuatro años atrás. Al acceder a proteger a Drama del asesino Oxford, emprende el descenso por un sendero que no sólo lo introducirá a un peligroso mundo de intrigas internacionales sino que lo alienará de Bridgett, de sus colegas y de su empresa.

Critical Space es una novela que nos roba el aliento y la esperanza. En sus páginas comprendemos que todo lo que puede ir mal saldrá aún peor, y sobre la sangre de sus seres queridos Atticus experimentará una metamorfosis que lo transformará en lo opuesto de lo que una vez fue.

HERMANOS EN TINTA

La evolución de Atticus es un reflejo del desarrollo de las habilidades narrativas de su creador. De un primer libro en el cual la pluma en ocasiones flaqueaba, con pasos agigantados la prosa de Greg Rucka se ha convertido en una flecha certera al blanco emocional del lector, quien queda enganchado a su estilo preciso e impactante, su ritmo galopante y su temática impredecible y provocativa que invita al lector a plantearse interesantes cuestionamientos. Su voz narrativa ha tomado un tono cínico y oscuro que no es más que un reflejo de los tiempos en los que sus personajes viven, absteniéndose en todo momento de acotar juicios prematuros o críticas insípidas. Aunque publicaciones más recientes se han enfocado en nuevos personajes, Rucka ha prometido otro libro de Kodiak en un futuro cercano. Y si bien resulta difícil predecir el futuro de Atticus entre la densa niebla en la cual culminó su último arco, al menos podemos contar con que recibiremos otro de los planteamientos fascinantes por los que se caracteriza su creador, quien ya se ha consagrado como una de las promesas de la literatura del nuevo milenio.
Sitio del autor: http://www.gregrucka.com/

Referencias Bibliográficas:
Rucka, Greg. Keeper. EEUU: Bantam Books, 1997. 332 p.
Rucka, Greg. Finder. EEUU: Bantam Books, 1998. 320 p.
Rucka, Greg. Smoker. EEUU: Bantam Books, 1999. 402 p.
Rucka, Greg. Shooting at Midnight. EEUU: Bantam Books, 2000. 381 p.
Rucka, Greg. Critical Space. EEUU: Bantam Books, 2003. 490 p.