viernes, 4 de junio de 2010

A Susie, desde la Tierra

Varias veces me vi tentado a adquirir The Lovely Bones, la novela de Alice Sebold que fue un éxito inesperado de ventas tras su publicación en el 2002 y recientemente fue llevada a la pantalla grande por Peter Jackson, y hace poco decidí darle una oportunidad a su inusual propuesta literaria.

La obra nos presenta a Susie Salmon, una chica de catorce años que lleva una típica vida suburbana en Pennsylvania de 1973. Su historia concluye quince páginas después, cuando es salvajemente violada y asesinada por su vecino. A partir de ese momento la novela redirige el lente a los integrantes de su familia y apreciamos el impacto que su desaparición tiene sobre cada uno de sus parientes, sus amistades y la comunidad en la que viven.

La premisa de The Lovely Bones no suena particularmente novedosa, lo cual paradójicamente es efectivo ya que los acontecimientos resultan incómodamente verosímiles para cualquier lector que presta atención a los noticieros. Pero la novela se vuelve singular gracias al enfoque que Sebold elige: Susie nunca nos abandona; después de su brutal homicidio ella continúa con nosotros fungiendo como narradora omnisciente mientras que desde el cielo se vuelve una espectadora de las vidas de sus seres queridos.

sábado, 3 de abril de 2010

Mikael y Lisbeth

Cuando emprendí la lectura de Los Hombres Que No Amaban a Las Mujeres ya era bien conocida la trágica historia de su autor Stieg Larsson, quien falleció inesperadamente poco después de completar el tercer libro de su trilogía Millenium y no llegó a presenciar el éxito de sus tres novelas que han cautivado imaginaciones en todas las latitudes. Dada la popularidad de su obra, abordé la primera entrega con altas expectativas.

La premisa de la primera incursión literaria de Larsson gira en torno a Mikael Blomkvist, un idealista periodista cuya especialidad es exponer desfalcos y malos manejos de las grandes empresas suecas en las páginas de la revista Millenium, una publicación que fundó junto a dos amigos que comparten su idealismo y que es conocida por sus reportajes estilo exposé del mundo de las finanzas.

Conocemos a Mikael en la peor etapa de su vida: Recién ha sido condenado por difamación gracias a un artículo que publicó contra Hans-Erik Wennerström, un empresario corrupto que se encargó de desviar su carrera hacia el desastre. Desolado, Mikael abandona la redacción de Millenium y acaba aceptando un peculiar encargo por el cual se traslada durante un año al distante pueblo de Hedestad, en donde un viejo industrialista llamado Henrik Vanger lo ha contratado para que escarbe en el pasado de su familia para descubrir al autor de un crimen ocurrido hace medio siglo.

martes, 2 de febrero de 2010

Dos Hitmans y una Katoey

“Hay un cierto tono del grito humano que es imposible ignorar, que taladra directamente a las partes más primitivas del cerebro. Es del tipo que te para los pelos, hace que tu escroto se retraiga, que tus pies se congelen donde están. Ese es el grito que se desprendió de este sujeto cuando le enterré mi cuchillo, y era exactamente el grito que yo quería.” John Rain

Barry Eisler retorna al personaje con el cual se dio a conocer como escritor, el asesino profesional John Rain, en su cuarta novela Killing Rain, una de las entregas más entretenidas de la saga. Como percibí en la lectura de los dos libros anteriores, Eisler ha logrado reubicar a John en la posición propicia para protagonizar una serie, y el resultado es una aventura que continúa diluyendo la moral gris del personaje central.

Rain continúa guardando distancia de Tokio para evitar las represalias de su enemigo original, Yamaoto. A través de su conexión con Delilah, la hermosa agente israelí que conoció en Rain Storm, accede a un contrato con la Mossad, quienes lo han escogido para eliminar a un peligroso terrorista valiéndose de sus talentos especiales para simular una muerte natural. Ésta es una de las señales de que Eisler está colocando a su protagonista en el sendero de la redención, ya que aunque no figura en la motivación de John, en esta ocasión se propone ejecutar un homicidio “justo”.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Los Cimientos de una Leyenda

Se repite constantemente el axioma de que en el ámbito de la historias ya todas han sido contadas; lo que les da validez es cómo son reinterpretadas a través del filtro del escritor. Un claro ejemplo de esto lo protagoniza el novelista Brad Meltzer quien tomando como punto de partida un acontecimiento de hace más de setenta años nos presenta una memorable novela titulada The Book of Lies que claramente sólo pudo haberse concebido en su fértil imaginación.

Meltzer, un gran fanático de Superman, por casualidad conoció a una pariente de Jerry Siegel, uno de los creadores del legendario héroe de Krypton, y durante sus conversaciones fue descubriendo hechos interesantes de la familia Siegel y en especial el trágico acontecimiento que propició la invención del personaje más trascendental del Siglo XX, lo cual a su vez sembró la semilla de la mejor novela de Meltzer que he leído.

La trama de The Book of Lies se impone la meta ambiciosa de armonizar elementos aparentemente dispares al plantear la pregunta: ¿Cuál es la relación entre el asesinato de Mitchell Siegel, el padre de Jerry, y el primer homicidio de la historia—la muerte de Abel en manos de su hermano Caín?

Encontrarle una respuesta queda en manos de Cal Harper, un joven que no es ajeno a las tragedias familiares, cuando una noche se encuentra con su propio padre—a quien no ha visto en diecinueve años, desde que fue a prisión por provocar accidentalmente la muerte de la madre de Cal—y lo salva de una herida de bala que al parecer fue disparada por la misma pistola que acabó con la vida de Siegel. Pero no hay tiempo para una tierna reunión familiar porque Lloyd Harper está involucrado en el transporte de un misterioso tesoro: El Libro de Las Mentiras, que oculta el arma secreta con la cual Caín asesinó a su hermano, la cual según su leyenda posee grandes poderes místicos.

Cal y Lloyd de inmediato se encuentran en la mira de Ellis, un sociópata obsesionado con Caín y quien, guiado por un personaje misterioso que se hace llamar El Profeta, no está dispuesto a que nada se interponga entre él y los secretos del libro. Ellis inculpa a los Harpers del asesinato de un agente federal, lo cual motiva a su compañera, Naomi Molina, a emprender una búsqueda implacable de los fugitivos. La única forma de redimirse es exponiendo el objeto de la conspiración, y para esto deben descifrar las claves que Jerry Siegel, su último custodio conocido, legó al mundo ocultas en las páginas del comic más famoso de la historia, Action Comics No. 1, en el cual debutó Superman. A quien resuelva el enigma primero se le promete el premio más anhelado por la humanidad: La inmortalidad.

En esencia, The Book of Lies es una trama apoyada firmemente en un McGuffin, pero afortunadamente Meltzer comprende plenamente el tipo de historia que está contando y sabe que la clave no está en las peripecias de sus personajes sino en las relaciones entre ellos y cómo evolucionan a lo largo de la aventura. El autor se ocupa de dibujarnos perfiles muy bien trazados, y con cada uno de ellos el lector se identifica plenamente casi de inmediato. El prólogo que nos introduce a Cal instantáneamente nos rompe el corazón, y desde ese momento no nos podemos separar de él. La clave de un buen thriller está en la conexión emocional entre su audiencia y sus protagonistas, y aquí Meltzer nos hace partícipes de un drama en el cual es inevitable involucrarse.

Pero en la novela se rescata e inmortaliza otra historia que también exprime nuestros sentimientos: La de un niño a quien un crimen insensato le robó a su padre prematuramente y que una noche, embargado por la tristeza, se imaginó a un hombre a prueba de balas que hacía el bien. Meltzer nos narra ficción, pero la construye en torno a los hechos verídicos que marcaron la vida del creador de Superman. De la más mundana de las tragedias personales surgió un héroe fantástico que se convirtió en un símbolo mundial del heroísmo puro y desprendido.

Además, Brad experimenta con las fronteras de su novela: En su sitio web ofrece material suplementario sobre los hechos reales en los que se apoya el relato, lanzó una banda sonora para el libro con temas musicales escogidos para acompañar y aumentar la experiencia de capítulos específicos, y tiene una página dedicada al diario de Ellis, que sólo se menciona en la obra pero que ahí se puede leer en detalle para comprender mejor la motivación del principal antagonista. De todos estos experimentos el más admirable es el sitio Ordinary People Change the World con el cual organizó una colecta de caridad para restaurar el histórico hogar de los Siegels, pero desde donde también promueve el importante mensaje de que cada uno de nosotros es capaz de hacer un cambio positivo al mundo con sólo decidirse a actuar.

Aunque repleto de intrigas, sorpresas y escenas inesperadas, The Book of Lies en realidad trasciende de un simple thriller y se consagra simultáneamente como un estudio emotivo de la compleja relación entre los padres y los hijos, como una propuesta concreta sobre el sendero a la inmortalidad, y como una advertencia sobre la importancia que los contadores de historias tienen en forjar el destino de la humanidad. Y, de paso, Brad Meltzer crea el vehículo ideal para hacerle reverencia a un creador que sin duda marcó derroteros que él mismo sigue como narrador moderno.
Diciembre, 2009
Referencia Bibliográfica:
Meltzer, Brad. The Book of Lies. Nueva York: Hatchett Book Group, 2008. 435 p.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Panamá: Puente del Mundo, Corazón del Apocalipsis

Este año en la escena literaria panameña irrumpió una nueva propuesta por parte de Eduardo Verdumen, quien con una intensa campaña publicitaria presentó su ópera prima, Rex Angelorum.

La novela retrata los últimos días antes de cumplirse una profecía que ha estremecido al mundo: Entre los hombres camina oculto el Arcángel Uriel, y es la primera señal de que Dios se prepara para castigar a la humanidad por el sendero corrupto en el cual se ha embarcado. Ante esta amenaza inminente, los diferentes dogmas se dejan a un lado y las grandes religiones se unen en un grupo organizado para localizar y proteger al arcángel—a quien se refieren como El Lumen—a fin de mitigar la ira del Creador. Pero su primera preocupación no es la represalia divina sino un equipo opuesto de fuerzas ocultistas comprometido con una misión suicida para asesinar al arcángel y desencadenar el fin del mundo.

Uriel se esconde en las venas de Jaime Grajales, un anodino contador panameño que ha vivido muchos años sin sospechar que sus sueños enigmáticos son una clave de su destino sagrado. La ignorancia de Jaime se prolonga incluso cuando su esposa empieza a detectar síntomas sobrenaturales como las siluetas que deja quemadas en las sábanas al estilo del manto de Turín, cuando empieza a realizar milagros involuntariamente y mientras que en su entorno se libran batallas cruentas entre las fuerzas del bien y los sirvientes del mal.

Rex Angelorum es la novela ideal para quienes buscan distraerse con una sencilla aventura fantástica, mas la superficialidad de sus planteamientos ofuscará al lector que espera un contenido provocador dada la versatilidad de su premisa. Sus personajes planos desfilan mecánicamente a través de escenas trilladas. En ningún momento conectamos con Jaime y por ende no nos afectan las vicisitudes que atraviesa; aún considerando la negación psicológica de la que es capaz el ser humano es difícil creer que él no se percataría de los muchos fenómenos paranormales que provoca. Jamás se explica la motivación del poderoso hechicero Okuba y del trío de brujas Ana, Yula y Danya en precipitar la destrucción del mundo, y el detective Rodolfo Regueira—alias Talingo—acaba siendo una caricatura de sí mismo. Sólo logramos simpatizar con Irene, la esposa de Jaime, aunque al verla atravesar múltiples tribulaciones en la búsqueda de su marido uno no puede evitar preguntarse qué la motiva a amar a alguien tan insípido como El Lumen.

La parte más interesante de esta novela aparece al inicio de su tercer acto, cuando Jaime exhibe un período de inusitada lucidez e imparte una serie de discursos espirituales que contienen ricas ideas sobre el rol de Dios, la armonía entre las religiones, la necesidad de la muerte, el potencial de la reencarnación y varios otros conceptos que probablemente reflejan la filosofía del autor sobre la trascendencia del alma humana. También vemos un giro interesante con el enigma de Hercolubus, una intrigante posibilidad para desencadenar el Armagedón.

Desafortunadamente lo positivo en Rex Angelorum se diluye entre desatinos semánticos y una sintaxis que frecuentemente trastabilla. Las inconsistencias en la ambientación de la acción, una verosimilitud fluctuante, la irregularidad de los tiempos verbales del narrador omnisciente y la carencia de perspectivas claras constantemente distraen al lector de lo que otrora definitivamente habría sido una historia impactante. Eduardo Verdumen indiscutiblemente tiene una buena receta y cuenta con todos los ingredientes, pero sacó la comida del horno prematuramente, y tras las deficiencias técnicas nos encontramos con una trama que concluye sin entregar su virginidad temática.

Diciembre, 2009


Referencia Bibliográfica:
Verdumen, Eduardo. Rex Angelorum. Panamá: 9 Signos Grupo Editorial, 2009. 492 p.

martes, 3 de noviembre de 2009

El Archienemigo de Langdon

Robert Langdon, el simbólogo más aventurero de Harvard, está de vuelta en The Lost Symbol, y en esta ocasión le da un descanso a la Iglesia Católica para excavar en los mitos de Los Masones y la supuesta influencia que han tenido a lo largo de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, pese a toda su astucia en esta ocasión Langdon es doblegado por el mayor adversario de su carrera: Dan Brown.

Tras una ausencia de seis años luego del inusitado éxito de su libro previo The Da Vinci Code, Dan Brown regresa al género en el que floreció su fama puliendo los elementos que ya se han vuelto una tradición en sus novelas: Una amenaza repentina que obliga a los protagonistas a vivir una tensa odisea en tiempo real, un psicópata brillante con un plan maquiavélico y un rompecabezas intelectual complejo que el héroe—y los lectores—deben resolver antes de que el peligro se concrete.

El Profesor Langdon es convocado al Capitolio en donde lo recibe la mano cercenada de su amigo Peter Solomon. Descendiente de una de las principales familias de EEUU y actual Director de Instituto Smithsonian, Peter se destaca como uno de los más generosos filántropos del país y un respetado Masón de muy alta jerarquía que custodia el más preciado secreto de esa hermandad. Dicho tesoro es codiciado por Mal’akh, un demente que secuestra a Solomon y coerce a Robert para develar el misterio masónico. La desesperada tarea se le complica por la intervención de Inoue Sato, la Directora de la Oficina de Seguridad de la CIA, con una pintoresca apariencia y una temible reputación. Afortunadamente Robert también contará con aliados en su misión, como Warren Bellamy el Arquitecto del Capitolio y hermano masón de Solomon, y la hermana consanguínea de Peter, Katherine. La carrera desesperada para rescatar a su hermano se contrasta con el peligro que se cierne sobre los logros en el campo de las Ciencias Noéticas que Katherine ha acumulado en su laboratorio secreto en el Smithsonian.

The Lost Symbol recurre a la estructura frenética a la cual ya nos han acostumbrado los cuatro libros previos del novelista, incitando la adicción instantánea del lector. La inclusión de las Ciencias Noéticas es intrigante y equilibra con planteamientos científicos la propuesta espiritual de los Masones. Esta hermética hermandad se vuelve el punto focal de la historia cuando Robert Langdon se ve forzado a penetrar en sus tradiciones y rituales para extraer los secretos contenidos en una arcana pirámide masónica que según su leyenda contiene la clave para acceder a misterios antiguos que le permitirán a la humanidad ascender a un nuevo nivel existencial. Los Masones quieren resguardar este secreto hasta que el hombre se encuentre lista para poseerlo; Mal’akh quiere apoderarse de él y destruirlo. Como suele sucederle, Robert se encuentra acorralado en el medio sin más opción que descodificar el complejo acertijo que Brown le ha puesto por delante. Con este enigma Dan hace gala de su ingenio para construir un sofisticado artefacto que se convierte en el motor de su trama. Otro destello creativo se aprecia en la fascinante tortura a la cual Mal’akh somete a Langdon.

Pero no todo el contenido de The Lost Symbol es un éxito. Ésta es una historia que enfatiza la trama y por lo tanto sus personajes adquieren apenas los rasgos básicos exigidos por la narración. Ninguno de ellos exhibe profundidad más allá de su rol en el relato; inclusive Robert Langdon continúa teniendo como único elemento psicológico relevante su fobia a los espacios cerrados. Brown desperdicia la oportunidad de valerse de sus vivencias en los dos libros previos para aportarle nuevas capas al protagonista. Por otro lado, mientras más información adquirimos sobre el abducido Peter Solomon, su nobleza se va engrandeciendo sin ningún elemento balanceador que lo humanice, por lo cual nunca conectamos emocionalmente con sus suplicios ya que instintivamente lo reconocemos como un ideal más que como un personaje.

Mal’akh, el antagonista de la historia, me inspiró sentimientos ambivalentes. El contexto del relato se prestaba para ensayar otro tipo de adversarios, pero Brown optó por la fórmula probada de libros anteriores y confronta a su académico con un psicópata delirante pero inmensamente astuto. Hay muchos aspectos interesantes en Mal’akh, entre los que sobresalen los eclécticos tatuajes que cubren su piel. No obstante, sus antecedentes dan la impresión de que el autor primero concibió el personaje más extravagante posible y luego buscó cómo justificarlo. Pasé la mayor parte de la historia queriendo creer en Mal’akh sin lograrlo, y cerca del clímax Brown inserta una revelación que afortunadamente reivindica la participación de este villano. Sin embargo, este rival no llega a la altura del Camerlengo Ventresca, el mejor adversario que Brown ha concebido a la fecha.

A fin de cuentas, el mayor enemigo al que el Profesor Langdon le hace frente en este libro no es Mal’akh sino el mismo Dan Brown, cuya monumental y controversial fama eclipsa tanto al protagonista como a la aventura. La atención de los medios se ha limitado a ver los resultados del leviatán publicitario detrás del lanzamiento de la novela, contando los millones de ejemplares vendidos sin inmutarse en descubrir si estamos ante un buen libro o no. Seguramente no seré el único lector que resiente la invasión del mercadeo desenfrenado en nuestro refugio entre las letras.
Algunos han alegado que Dan Brown está promoviendo una agenda ideológica específica a través de sus novelas de Robert Langdon, y aunque ignoro la veracidad de esa afirmación no cuesta detectar una temática consistente a lo largo de sus últimos tres libros. ¿Estaremos ante una conspiración de magnitudes mayores a las que expone el catedrático de Harvard? ¿Está Dan Brown valiéndose de literatura pop para subvertir las mentes de millones de lectores? En lo personal no he llegado a ese punto de paranoia envidiosa, pero ante la remota posibilidad de que ese fuera el caso, tengo que reconocer que el autor intenta transmitir un mensaje humanista sumamente positivo, y ese es el elemento más valioso y memorable en las quinientas páginas de The Lost Symbol.

Octubre, 2009

Referencia Bibliográfica:
Brown, Dan. The Lost Symbol. New York: Double Day, 2009. 509 p.

domingo, 4 de octubre de 2009

Riesgos Profesionales

Omití mis comentarios sobre Hard Rain, la segunda novela del sicario medio americano y medio japonés John Rain, ya que aunque disfruté su relato, no la encontré a la altura del primer libro que presentó al personaje, Rain Fall. Sospecho que Rain no fue destinado originalmente a protagonizar una serie, sino que esta decisión se tomó a la luz del éxito de su primera novela. Aquel libro retrata la aparente conclusión de la carrera de John, cuando la CIA, el Keisatsucho y la Yakuza todos descubren su identidad y lo ponen contra la pared.

Hard Rain, por otro lado, fue una novela de transición. Con esto no quiero acusarlo de ser un mal libro. Es entretenido, con suficiente acción y giros como para generar ávido interés. Pero en contraste con Rain Fall se percibe que algún ingrediente le falta, su ritmo narrativo desafina en contraste con la entrega anterior. Esto quizás se debe a que en sus páginas Barry Eisler parece estar disimuladamente reconstruyendo su elenco para protagonizar una serie: Se eliminan personajes que han agotado su potencial y se añaden otros que traen consigo nuevas oportunidades para Rain.

Afortunadamente el tercer libro, Rain Storm, supera aquellos escollos y recobra la efectividad del primero, con una trama sólida que desde la primera página te envuelve en un ambiente de constante tensión que te mantiene pendiente del siguiente paso de Rain, a quien en esta ocasión encontramos en Macau, siguiendo los pasos de un importante traficante de armas llamado Belghazi a quien ha accedido a eliminar valiéndose de su especialidad: Simular una muerte natural. Pero esta vez John se encontrará con una serie de obstáculos que dificultarán su misión.

Por un lado, Rain Storm introduce un nuevo factor que hacía falta en los libros de Rain: Una femme fatale a la cual Eisler aptamente nombra Delilah. Su exuberante hermosura se mezcla con las múltiples capas de misterio que cubren sus acciones. Cuando la conocemos aparenta ser la compañera sentimental de Belghazi, pero junto a Rain descubrimos que es una agente independiente, capaz de sorprender y confundir al hitman tanto por sus destrezas operativas como por sus habilidades para la seducción. Por primera vez vemos a un Rain indeciso entre lo que la razón le recomienda hacer y lo que sus instintos le proponen.

Por otro lado conocemos a un colega de Rain de sus días en Afganistán llamado Dox, a quien inicialmente se le encomienda interrumpir el retiro de Rain en Brasil. Aunque en el presente Dox se desenvuelve en el mismo campo profesional que Rain su especialidad es diametralmente distinta: Él es un hábil francotirador, aunque la personalidad efervescente y entusiasta que Eisler le otorga no sólo contrasta con el tradicional perfil del francotirador sino con la personalidad del mismo John Rain, quien a lo largo de la obra tendrá que determinar si Dox es un nuevo enemigo del cual protegerse o algo que él nunca ha tenido: Un amigo y compañero en armas.

Afortunadamente las adiciones no desplazan a los personajes favoritos de las novelas anteriores como Tatsu, el noble pero pragmático policía de la Keisatsucho que mantiene una alianza secreta con Rain, o como Kanezaki el joven agente de la CIA que John conoció en Hard Rain y que a estas alturas ya va adquiriendo la malicia exigida por su profesión. Permanece también la siniestra sombra de Yamaoto, el rey del crimen organizado japonés que Eisler mantiene en reserva, prometiéndonos tácitamente que un enfrentamiento con él espera a John en el futuro.

La evolución en el aspecto romántico de Rain también es bienvenida. Ahora, en lugar de tener a Midori como el único amor perdido de John, contamos con un grupo de féminas cada una con rasgos muy propios, cada una con un potencial distinto como tentación para desviar a Rain de su camino: Además de la irresistible Delilah ya mencionada tenemos a Naomi, la exótica emigrante brasileña de Hard Rain a quien John ubica en su tierra natal en Rain Storm, pese a que la sombra de Midori sigue eclipsando el corazón del asesino. Cada una es una opción intrigante, y al no haber un camino predefinido evidente la vida de John Rain se torna más impredecible.

Como si fuera poco, las amenazas contra el protagonista también parecen estar acumulándose. A Belghazi casi no lo conocemos; él permanece en el rol de presa y su única caracterización es como un combatiente salvajemente eficiente en el desenlace de la historia. Pero sospecho que el verdadero aporte es Jim Hilger, el misterioso agente de la CIA sin alianza aparente y que constantemente le lleva la ventaja a todos los bandos.

En fin, con Rain Storm Eisler adquiere un elenco bien posicionado para avanzar la saga. En este libro John Rain llega al mundo post 9-11 y las misiones para las que es contratado ayudan a mitigar la ambigüedad moral en la que se enmarca su oficio. Pero el autor debe evitar alejarse prolongadamente de Japón. Aunque fue muy interesante ver a Rain desenvolverse en otros ambientes como Brasil, un componente importante del personaje es el Tokio noir que imaginó Eisler, y al desprenderlo de este terreno Rain corre el riesgo de convertirse en otro héroe genérico.

Y, ¿qué se puede decir de la historia de Rain Storm? Barry Eisler renueva le serie con esta aventura en la cual Rain persigue a Belghazi por Macau, Hong Kong, Japón e inclusive Estados Unidos, a medida que descubre que el mundo está cambiando y pasa de ser el cazador a ser el objetivo de múltiples enemigos que tras una cortina de secretos se han propuesto exterminarlo.

¿Qué más puedes pedir?



Septiembre, 2009

Referencia Bibliográfica:
Eisler, Barry. Rain Storm. EEUU: Signet, 2005. 375 p.