domingo, 16 de marzo de 2008

La Madrina

Seguramente Michael Corleone no fue el primero, pero aparece en la mente de muchos lectores como el mejor ejemplo de cómo enfocar una historia en el criminal, de cómo darle protagonismo al delincuente que a todas luces debería ocupar el rol de antagonista.

No es una tarea sencilla, y requiere de un hábil escritor lograr que la audiencia sin percatarse acabe simpatizando con esos personajes. Ese talento narrativo lo encontramos en abundancia en la pluma de Arturo Pérez-Reverte—el creador del Capitán Alatriste—quien hace gala del mismo en su magnífica novela La Reina del Sur.

La historia sigue de cerca a Teresa Mendoza, una joven sinaloense de poca educación y menos ambiciones que con un timbrazo del teléfono es convocada a una cita con un destino para el cual no está preparada. Su novio, un audaz piloto al servicio de los narcotraficantes para transportar su mercancía a EEUU, ha sido ejecutado por trasgresiones contra sus patronos. Las reglas del negocio exigen que ella también sea eliminada, pero Teresa había recibido instrucciones claras de qué hacer en aquellas circunstancias, y logra tras varias peripecias escapar de México rumbo a España con la intención de desaparecer y preservar su vida.

Lo que Teresa jamás pudo soñar es que del otro lado del océano le esperaban doce años de aventuras consecutivas, desde transportar hachís en planeadoras a través del estrecho de Gibraltar, sobrevivir los años en la Prisión de El Puerto de Santa María y negociar con el crimen organizado ruso, hasta alzarse a la cima de un imperio contrabandista que la hace merecedora del apodo “La Reina del Sur”. Cuando el pasado vuelva a tocar la puerta, se encontrará con una Teresa irreconocible, preparada para hacerle frente y saldar viejas cuentas.

Pero lo interesante de esta novela no es lo que Teresa alcanza sino el trayecto que tiene que recorrer y las personas que van integrándose a su vida con el paso de los años. Desde el bar inconspicuo en el cual se ganaba la vida recién llegada a España hasta la residencia en Sinaloa en donde libra su última batalla, hay un elemento en común que nos hace apoyar a Teresa en todas sus empresas: No es una mujer ambiciosa que planea gobernar el bajo mundo sino una simple joven cuya única meta era sobrevivir los pecados ajenos y no depender más de la suerte de un amante, y que para lograrlo no tuvo más remedio que batirse a duelo con las circunstancias adversas que el destino arroja en su camino.

Es por eso que decide participar del negocio de Santiago Fisterra, el segundo hombre en su vida, y aprende así el arte del contrabando de tabaco en el estrecho de Gibraltar. Es también la semilla de la amistad que forja con Paty O’Farrell en la cárcel. Evitar una ejecución era todo lo que buscaba cuando planteó su primer negocio a Oleg Yasikov. Y dirigir una operación segura enlaza su futuro al de Teo Aljarafe, quien será esencial para el ascenso y la caída de su reino.

Pérez-Reverte se esmera en la caracterización de todos los personajes que ingresan a la vida de Teresa, tratándolos como valiosas piezas en el rompecabezas que pausadamente va construyendo. La especialización de la acción narrativa está estupendamente lograda, y su prosa expertamente nos va a atrapando sin percatarnos.

Al final, sin embargo, ésta sigue siendo la historia de Teresa, lo que se enfatiza con un escritor innominado—quizás un avatar del propio Pérez-Reverte—que va siguiendo los pasos de la protagonista decidido a escribir su biografía. Y es que los cimientos de la novela son una extensa investigación realizada por el autor que luego tomó veintinueve meses para transformarla en el relato. Con expertas elipsis apreciamos las dimensiones de la leyenda de La Reina del Sur, mientras la contrastamos con la Teresa que huye de México. Y es que la novela nos advierte que no siempre es un fénix lo que se eleva de las cenizas de la tragedia; a veces alza vuelo un ave de rapiña.

Teresa Mendoza y Michael Corleone comparten aquella cualidad redentora del personaje que no deseaba desempeñar el rol que la vida le ha impuesto pero que da la talla cuando la situación lo exige. Y sus historias adquieren resonancia dentro de cada lector ya que a la mayoría nos ocurre que de tanto reaccionar a los imprevistos de repente nos cuestiona un desconocido desde el espejo y nos lamentamos, como en el último capítulo de La Reina del Sur, que la mitad de nuestra copa la dejamos servida.


Sitio del autor: http://www.capitanalatriste.com/

Artículos interesantes:
http://www.capitanalatriste.com/escritor.html?s=cementerio/ce_caza_narco
http://www.capitanalatriste.com/escritor.html?s=noticias/not_corazon_mujer

La vida imita la ficción:
http://noticias.latam.msn.com/articulo.aspx?cp-documentid=10191648


Marzo, 2008

Referencia Bibliográfica:
Pérez-Reverte, Arturo. La Reina del Sur. México: Punto de Lectura, 2004. 636 p.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Se Vende Genes De Segunda

Michael Crichton puede fácilmente ser declarado el más eficaz escritor del tecno-thriller. Recuerdo haber leído Jurassic Park en la escuela y quedar fascinado por la reseña del desarrollo de la Ingeniería Genética con la cual abre aquella novela hasta llegar al punto en que la clonación de dinosaurios suena totalmente lógica. Años más tarde leí Timeline y nuevamente me encontré con una explicación de la evolución de la Física Cuántica absolutamente clara para el lector promedio, de tal forma que cuando sus personajes viajan por el tiempo a la era medieval resulta de lo más natural. Lo cual no debe sorprender; Crichton está especialmente dotado con una mente prodigiosa que fusiona la educación adquirida en la Escuela Médica de Harvard de la cual se graduó summa cum laude con el talento de un narrador nato. Se ha destacado por ser el único autor estadounidense que simultáneamente ha ocupado el primer puesto en las listas de libros, en las películas más taquilleras y en las series de televisión más populares, con su exitosa creación ER.

Su más reciente novela, Next, retoma su interés en los avances de la Genética al proponer lo que nuestra civilización puede fácilmente llegar a ser dentro de unos años si esa ciencia continúa avanzando sin ser regulada, y en esta ocasión el monstruo no es un animal prehistórico fuera de control … es el propio ser humano.

La sociedad de Next está repleta de posibilidades: Un hombre cuyo cuerpo venció al cáncer se ve sujeto a un fallo judicial que determina que sus células son propiedad de una corporación. Un orangután modificado genéticamente sólo sabe decir palabras soeces en todos los idiomas. Un líder en la investigación genética es también un popular evangelista que diseña sus sermones para beneficiar su agenda de negocios. Los genes para encajar socialmente, para la irresponsabilidad y para la adicción a las drogas son identificados, controlados y, sobre todo, patentados. Animales son modificados genéticamente para declararlos obras de arte. La naturaleza es alterada para desplegar mensajes comerciales. La desinformación es juego de niños cuando todos ponemos fe ciega en Google. Un chimpancé con genes humanos se integra a una familia de homo sapiens y resulta más noble que cualquiera de ellos. Y un papagayo modificado genéticamente no sólo tiene personalidad y puede hablar cual humano sino que es un genio matemático y el “personaje” más agradable de la historia.

Next difícilmente se puede describir como un thriller, dada la ausencia de un incidente fabricado por el autor para crear la tensión. Propongo más bien clasificarlo como un drama humano que lo único que toma prestado del thriller es el ritmo trepidante que te mantiene ansioso de leer el siguiente capítulo. Ningún personaje adquiere protagonismo y más bien se destaca el comportamiento colectivo de la muestra social que su elenco compone, sirviendo como denominador común la avaricia corporativa y la amenaza del comercialismo genético.

De particular interés resultan las recomendaciones que al autor hace al concluir su relato: No patentar los genes, regular la experimentación con tejidos humanos y otras propuestas similares suenan razonables y lógicas. Sin embargo, ¿Por qué no lo estamos haciendo ya? Sólo el tiempo dirá si Michael Crichton es para nuestra generación lo que Julio Verne fue para la suya. Lo que sí resulta indiscutible es la perturbadora resonancia de la frase con la cual el novelista inaugura las páginas de Next: “Esta novela es ficción, excepto por las partes que no lo son.”

Sitio del autor: http://www.michaelcrichton.com/

Febrero, 2008

Referencia Bibliográfica:
Crichton, Michael. Next. Gran Bretaña: Harper Collins, 2007. 512 p.

La bala que no te mata te hace más fuerte

Independientemente de lo que pienses de The Da Vinci Code, no se puede negar que fue una novela que atrapó la imaginación de los lectores mundialmente. Y como suele ocurrir en esos casos, la siguiente etapa consistió en ver el mercado inundado de fotocopias improvisadas por autores que corrían a explotar la fórmula de Dan Brown. Por eso es alentador haberme encontrado recientemente con una novela que podría definirse como la “anti-Código Da Vinci”.

The Book of Fate, escrita por Brad Meltzer, tiene una génesis peculiar. Tras recibir una carta de George y Barbara Bush expresando su fascinación con sus novelas anteriores, Meltzer viajó a Florida a conocerlos y encontró la chispa de la inspiración en la vida post-Casa Blanca que llevan los antiguos Presidentes de Estados Unidos.

La novela empieza con el momento de gloria de la administración de Leland Manning, cuando en vísperas de la reelección hace una aparición triunfante en la pista de carreras automovilísticas de Nascar y su futuro dorado es derrumbado por un demente que súbitamente abre fuego y aunque no logra darle al Presidente sí mata al Secretario de Estado Ron Boyle y desencadena una serie de eventos que ponen fin a la vida política de Manning.

Ocho años después el protagonista, Wes Holloway, un joven que una vez gozó de un futuro prometedor como el asistente del Presidente hasta que el atentado lo dejó desfigurado, sigue ocupando el mismo cargo de asistente de Manning y en un viaje a Malasia accidentalmente descubre que Boyle aparentemente continúa con vida. Decidido a deshacer la telaraña de secretos que envuelve el incidente que arruinó su vida, en un parpadeo se halla a sí mismo huyendo del Servicio Secreto, desconfiando de aquellos a quienes más ha respetado y en rumbo de colisión con una misteriosa organización conocida sólo como Los Tres, responsables de la conspiración que hizo estragos en la administración Manning.

El énfasis de este thriller político está en sus personajes, con quienes Meltzer destaca sus talentos para la caracterización. Desde el vulnerable Wes cuya narración nos hace simpatizar con todas las tribulaciones que a corta edad tuvo que enfrentar, la joven reportera Lisbeth que lucha entre apoyar a Wes y su propia ambición por conquistar la primera plana, Rogo, el amigo y confidente de Wes, Dreidel, su amoral predecesor en el cargo de asistente presidencial, hasta Leland, quien mantiene un aire de distancia y vago misterio apropiado para un líder mundial, su esposa Lenore, digna de ser la mujer detrás del trono y Nico Hadrian, el delirante asesino cuyo fanatismo religioso es expertamente manipulado por The Roman, el enigmático miembro de Los Tres que trata de mantener enterradas las mentiras que desviaron el rumbo de la historia.

Y, ¿por qué denominé a la historia “anti-Código Da Vinci”? Porque la trama viene salpicada de la oscura historia de Los Masones, pero en lugar de obedecer la técnica trillada de inyectar los hechos reales con la fantasía de la historia, Meltzer se esmera por limitarse a exhibir únicamente los hechos indiscutibles y se las ingenia para utilizarlos de una forma inesperada que de paso se mofa sutilmente de los autores de las conspiraciones infinitas.

Pero, sobre todo, The Book of Fate es una novela sobre la lealtad en todas sus variaciones: Lealtad de amigos, lealtad hacia un mentor, lealtad de pareja, lealtad hacia tus principios, lealtad hacia un pueblo que te confía su gobierno. Y es que Brad Meltzer nos hace considerar seriamente la estrecha distancia que distingue la lealtad que se luce en circunstancias críticas y aquella lealtad depositada en quienes menos se la merecen.

Sitio del autor: http://www.bradmeltzer.com/


Febrero, 2008

Referencia Bibliográfica:
Meltzer, Brad. The Book of Fate. Nueva York: Warner Books, 2007. 616 p.

Novelizando la Experiencia

Stella Rimington empezó a trabajar en MI5—el servicio de seguridad de Inglaterra—en 1965, y veintisiete años después se convirtió en la primera mujer directora de la institución. Por supuesto que su hoja de vida era suficiente mérito como para que me interesara en leer su primera novela, At Risk.

La protagonista, Liz Carlyle—quien la misma autora describe como semi-autobiográfica—es una agente de inteligencia de MI5 devota a su trabajo, a tal punto que no parpadea en suspender fríamente su relación amorosa con un hombre casado para que ésta no perjudique su carrera. Liz forma parte de un comité anti-terrorismo, y adquiere protagonismo en una investigación sobre la posible infiltración en territorio británico de una “invisible”, término con el cual identifican a una terrorista potencial que por su categoría de ciudadana inglesa puede moverse dentro de la nación sin llamar la atención.

En las páginas de At Risk apreciamos con lujo de detalle los pasos a seguir para fraguar un atentado en suelo inglés. El terrorismo moderno es lo mejor que pudo sucederle a las novelas de espionaje desde el fin de La Guerra Fría, y en esta obra Rimington lo exprime al máximo. Una joven inglesa carente de motivación que encuentra refugio en el Islam queda presa del extremismo religioso cuando se vuelve el elemento clave para infiltrar al consumado terrorista Faraj Mansoor desde Afganistán a través de La Caravana—una detallada descripción de cómo realistamente se introducen unidades en Gran Bretaña—y metódicamente burlan a las autoridades mientras planean pasar la factura por un incidente en Afganistán que por incompatibilidades culturales cobró numerosas vidas inocentes.

Liz se encuentra a sí misma en el vértice de esta amenaza, aliada con Bruno McKay, un agente de MI6 cuya audaz personalidad nos hace suponer que Rimington considera que la concepción popular de estos célebres espías no se aleja mucho de la realidad. A través de Carlyle se enfatiza el rol de una mujer en una tradicional profesión de hombres – sin duda un reflejo de lo que Rimington vivió en su propio desempeño profesional. Pero a través de su ingenio y de su férrea determinación Liz excavará en las mentiras hasta descifrar el verdadero objetivo de sus enigmáticos adversarios.

Tuve la oportunidad de ver los anuncios de esta autora en los subterráneos de Londres, con la leyenda “Liz Carlyle – una agente con verdadera inteligencia”. Y ese es el mayor mérito del trabajo de Rimington, su dominio de los procedimientos a seguir para proteger una nación. La investigación de sus personajes es metódica y minuciosa. Participan todas las autoridades relevantes y sus indagaciones siguen un curso lógico y creíble. Estoy convencido de que lo único ficticio son sus personajes; todos los eventos reflejan lo que ocurre en la realidad. Quizás hasta podamos estar frente a un posible incidente real que no llegó a los oídos de la prensa. No olvidemos que esta obra se codea con Le Carré y Tom Clancy en el mundo del espionaje.

Pero esos mismos créditos que me atrajeron a ella prueban ser una espada de doble filo. La novela se desarrolla lentamente, a veces demasiado, y no se decide si quiere ser un thriller o un drama. La trama ha avanzado demasiado para cuando la autora intenta hacernos simpatizar con Mansoor, su principal antagonista, quien hasta entonces se había vanagloriado en ser un cliche. Remington invierte demasiado tiempo detallando las vidas de personajes que son incidentales en la trama, y los que realmente cobran protagonismo carecen de unos cuantos rasgos más que los individualicen, en particular Liz y Bruno, quienes se acercan a dejar de ser un estereotipo pero desafortunadamente trastabillan antes de la meta. Además, Rimington vacila al decidir si su desenlace será verista o dramático, y la ansiedad del lector no se ve saciada en las últimas páginas. Pese a lo anterior, debo reconocer que hay una cualidad emotiva en sus personajes que aboga por Stella como escritora, pero necesita holgura en sus riendas.

Mi conclusión acerca de At Risk es que la rica experiencia profesional de Stella Rimington colisiona con su carencia de práctica narrativa, pero afortunadamente su tren no se descarrila. Estamos sin duda ante una novela competente y si su compromiso con la ficción es serio, dentro de unos años consideraremos este debut como el primer ensayo de una gran escritora.
Febrero, 2008


Referencia Bibliográfica:
Remington, Stella. At Risk. Londres: Arrow Books, 2005. 454 p.

sábado, 2 de febrero de 2008

Los Millones de la Discordia

Me tocó descubrir a Brad Meltzer, un autor que ya empieza a dar de qué hablar, a través de su novela The Millionaires, que me dejó con la determinación de buscar sus otras obras publicadas y seguirle el rastro, pues promete una producción interesantísima para los años venideros.

El libro en cuestión nos conduce a la vida de Oliver y Charlie Caruso, dos hermanos de escasos recursos económicos que luchan por salir adelante en la vida y aliviar las preocupaciones de su madre. Charlie, el menor, es un artista diluido que ha procurado vivir por la línea del menor esfuerzo a fin de esquivar a toda costa la posibilidad de fracasar en alguna de sus metas. En contraposición, Oliver se ha dedicado a cumplir con todos los pasos correctos para surgir: Ha estudiado vehementemente, ha ahorrado con una conciencia ajena a su edad, y trabaja sin descanso en un banco bajo la supervisión de uno de los socios principales de quien espera la recomendación ideal para ingresar a alguna de las principales universidades de negocios.

Pero guiar tu vida por el sendero recto no garantiza el éxito, y una honda decepción de las intenciones de su jefe se conjugan con una oportunidad tentadora que se cruza en el camino de Oliver: Una cuenta abandonada con tres millones de dólares cuyo propietario ha fallecido y que, de no ser reclamada, será transferida al gobierno. Tras forcejear con su conciencia, Oliver pone en marcha un plan maquiavélicamente sencillo para apropiarse de los fondos en colusión con su hermano y Shep, el director de la seguridad del banco. Tres millones divididos entre tres resolverían todos sus problemas, y a fin de cuentas, no le robarían a nadie, en el sentido formal de la palabra.

No obstante, un día después de que los millones están a salvo en su cuenta offshore, la catástrofe toca a su puerta. El banco entra en caos, el Servicio Secreto inicia una frenética investigación en la cual Shep acaba asesinado y los hermanos Caruso huyendo por sus vidas, con dos agentes corruptos de dicha organización pisándoles los talones, dispuestos a sacarlos de la ecuación para apoderarse del botín, que misteriosamente resulta ser no tres millones sino más de trescientos millones de dólares. Una tercera jugadora entra en escena cuando la aseguradora del banco envía a la investigadora privada Joey Lamont—uno de los personajes más fascinantes del libro—a desenmarañar el caso.

Mientras los hermanos Caruso rastrean el secreto del difunto propietario de la cuenta problemática desde Nueva York hasta Florida—en donde una enigmática mujer llamada Gillian se unirá a su cruzada, acompañándolos hasta Orlando a un desenlace en el escenario más insólito posible—la novela pasa página tras página retando al lector a soltarla, y al final sale victoriosa, pues es imposible desprenderse de ella. No es sólo que Meltzer demuestra la paciencia necesaria como para recopilar todos los datos requeridos a fin de enmarcar su obra en la realidad del mundo bancario, de las legislaciones financieras y de la tecnología disponible para la persecución que relatará. No es sólo que su prosa ligera y envolvente cabalga justo al ritmo ideal para la historia. Es el hecho que sus personajes son tan vívidos, sus diálogos tan reales, sus hábitos tan auténticos, que uno gustosamente se suma a la odisea de los Caruso con una inversión emocional similar a la que viviríamos si algún amigo cercano nos confiara un dilema como el cual se desarrolla en The Millionaires.

Pero, ¿no son los protagonistas unos ladrones?, es la pregunta que salta a la mente ante la premisa de la novela. Podría replicar con el cliche del ladrón que roba a ladrón, pero en su lugar señalaré a la ambición como el motorcito interno que nos hace levantarnos todas las mañanas a producir día a día. ¿Y es que hay alguna línea clara que separe a la ambición de la codicia? Esa es la interrogante que los Caruso deberán esclarecer, y sólo si dan con la respuesta correcta obtendrán un premio más valioso que tres o trescientos millones de Washingtons.



Noviembre, 2005
Referencia Bibliográfica:
Meltzer, Brad. The Millionaires- New York: Warner Books, 2002. 524 p.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Después de DefCon Uno

¿Recuerdan la crisis de los misiles soviéticos en Cuba de 1962, cuando John F. Kennedy y Nikita Kruschev tuvieron al mundo en tensión mientras se enfrentaban sus naciones? ¿Recuerdan cuando EEUU invadió Cuba y sus fuerzas fueron diezmadas por las armas nucleares tácticas de los rusos? ¿Recuerdan cuando los misiles intercontinentales acabaron con la Unión Soviética, Nueva York, Miami, San Diego, Washington, California, y redujeron a los Estados Unidos a un país tercer mundista incapaz de mantenerse a sí mismo?

Éstas y más son las preguntas que nos plantea Brendan DuBois en su magnífica novela de historia alterna Resurrection Day que empieza diez años después de que el conocido incidente de Octubre del ’62 escaló a la Tercera Guerra Mundial, alterando radicalmente el curso del Siglo XX. Como a menudo ha sido pronosticado, el conflicto bélico con armas nucleares fue sumamente breve—se libró en un puñado de días—pero provocó millones de bajas y daños irreparables.

La obra es protagonizada por Carl Landry, un periodista del Boston Globe que en la víspera del décimo aniversario de la Guerra Cubana investiga el incongruente homicidio de un veterano de la administración Kennedy quien aparentemente custodiaba secretos sobre lo que verdaderamente ocurrió en las últimas horas antes de que estallara la guerra. Esto precipita una serie de complicaciones en la vida de Carl, quien junto a una periodista británica llamada Sandy Price viaja por su devastada nación hasta llegar a la isla fantasma de Manhattan, a fin de descubrir la naturaleza de unos misteriosos documentos que pueden contener la clave para la resurrección de los Estados Unidos y resolver el enigma del culto que afirma que “¡JFK vive!”.

Aunque el motor de la historia de DuBois es el suspenso detrás de una conspiración potencial, el auténtico mérito de su obra es el vívido retrato que nos pinta de lo que fácilmente pudo haber ocurrido hace cuarenta años. El denominador común de la Guerra Fría fue el miedo, y una minúscula variación en las decisiones de los gobernantes de esas dos potencias podría haber provocado un desenlace como el de Resurrection Day.

Por la aniquilación de la Unión Soviética y Cuba Estados Unidos paga con su propia ruina, convertida en una nación bajo ley marcial, con libertades civiles limitadas y estados completamente inhabitables debido a la radioactividad, tras la muerte de cientos de miles de personas por hambre y de frío. Pandillas de huérfanos rondan las calles y jóvenes se oponen al servicio militar obligatorio que inevitablemente los llevará a las áreas contaminadas. Kennedy es el Presidente más odiado en la historia de EEUU y un demócrata jamás volverá a ganar las elecciones. Los estadounidenses son despreciados en Europa por el daño irreparable que su acometida nuclear contra los soviéticos infligió en el planeta y los británicos se sienten discretamente satisfechos al ver que su antigua colonia nuevamente depende de sus subsidios. Los periódicos son censurados por un editor militar, y cualquier voz que se oponga a alguna decisión del gobierno marcial es enviada a trabajar a los campos de descontaminación que equivale a una sentencia de muerte. Y el recorrido que Carl y Sandy harán por Manhattan y New Jersey dejará en la mente de los lectores la huella indeleble de los resultados de un holocausto nuclear.

La trama circula en torno al misterio detrás del General Ramsey Curtis—quien tomó control del país luego de que el gobierno fue destruido en Washington—, los planes secretos de restablecer el Imperio Británico y la civilización oculta que ha crecido en las zonas restringidas al margen de la dictadura militar. Así disfrutamos en Resurrection Day de un inolvidable thriller post-apocalíptico fundamentado en una minuciosa investigación que juega un doble papel al presentarse también como un argumento efectivo en contra de que los humanos dispongan de armas nucleares.



Octubre, 2007

Referencia Bibliográfica:
DuBois, Brendan. Resurrection Day. New York: Jove Books, 2000. 465 p.

domingo, 14 de octubre de 2007

Los Sicarios de Vallejo

Sin muchas referencias sobre la misma, abordé con curiosidad entusiasta la novela de Fernando Vallejo titulada La Virgen de los Sicarios, sólo para ver dicho entusiasmo evaporarse rápidamente y ser reemplazado un centenar de páginas más tarde por el deseo de exigirle al autor la devolución del tiempo invertido en su obra.

La premisa del libro atrae pues promete adentrarnos en el Medellín ochentero de los sicarios, esos peculiares soldados del narcoterrorismo que en lugar de chalecos anti-bala se forran con escapularios y que antes de ir a ejecutar una víctima le oran a la virgen para que guíe todas sus balas hasta su objetivo.

Y Vallejo contaba con los elementos necesarios para presentarnos una historia realmente memorable, pues queda claro en el recorrido caprichoso realizado por su protagonista que conoce muy bien la telaraña social que asfixiaba a Medellín el momento histórico inmediatamente posterior a la caída de Pablo Escobar.

En su lugar, el escritor opta por imponernos a un narrador fastidioso que seduce a jóvenes sicarios y luego los acompaña en una ola de homicidios impulsivos por toda la ciudad. Lo cual descrito de esa manera sigue sonando interesante, pero el relato rápidamente se deforma en una parodia de sí mismo repeliendo así el interés que cualquier lector pueda tener. Los personajes son escasos y absolutamente planos. Si bien está claro que el sicario colombiano nace en la pobreza y se forja en la ignorancia, dudo que en realidad hayan llegado al grado hiperbólico en el cual Vallejo los presenta, deambulando por las calles ejecutando impunes a cualquiera que se cruce en su camino con tal de complacer al narrador. Y aún si fuera así, el intento de cinismo en su enfoque desinfla de efecto dramático cada uno de los asesinatos.

El único que exhibe personalidad es el protagonista, un viejo hipócrita amargado cuyo goce exclusivo en la vida proviene del cuerpo de estos chicos a los que consiente, pero a la larga su voz narrativa también falla. Y entiendo que Vallejo deseaba retratarnos los rencores del colombiano promedio y mostrarnos los rasgos de Medellín, una ciudad erigida sobre la desidia humana. Comprendo que a través de este relato intentó exteriorizar su disgusto y desilusión ante el deterioro de Medellín y la insensible ignorancia de sus compatriotas De hecho la perspectiva del narrador me recordó a momentos el monólogo de Edward Norton frente al espejo en la película The 25th Hour de Spike Lee. El desprecio y la insensibilidad en esa clase de declaraciones están supuestos a confrontarnos con la desconfianza de todo ser humano hacia su prójimo y recordarnos que, si no le ponemos riendas oportunas, todos tenemos el potencial para odiar a quienes son distintos a nosotros. Pero se le va la mano; el narrador se desdibuja en una caricatura de sí mismo y en el proceso nos expele de su mundo.

Su traducción cinematográfica del 2001 no redime la historia, pese a que trata de hacerla más plausible. Nos pide tragarnos menos asesinatos caprichosos, los diálogos suenan menos forzados, pero al final no hay mucho que se pueda hacer si el material fuente es malo. Igual el protagonista—identificado en el film con el propio nombre del escritor—nos resulta antipático y sin más sustancia que una creación en dos dimensiones para cumplir un propósito. Tanto Alexis como Wílmar aparecen vacíos, sin personalidad, antecedentes o motivación, y sus intérpretes no contribuyen con su actuación sin entusiasmo.

Es lamentable que La Virgen de los Sicarios no llene las expectativas del relato que pudo ser. En lo personal, a quien quiera familiarizarse con la cultura de violencia que los carteles fomentaron en Medellín a finales de los ochenta les recomiendo decidirse mejor por la excelente película Rosario Tijeras, inspirada en la novela de Jorge Franco Romas, que tendrá que ser objeto de una futura reseña.


Octubre, 2007

Referencia Bibliográfica:
Vallejo, Fernando. La Virgen de los Sicarios. España: Suma de Letras. 2004. 174 p.