lunes, 8 de agosto de 2011

Dextericidio


A estas alturas supongo que darle otra oportunidad a la prosa de Jeff Lindsay califica en alguna categoría de masoquismo, aunque más bien lo veo como prueba de cuánto me gusta el personaje de Dexter.  Mi error radica en que, aunque Lindsay fue su creador, quienes realmente lo han desarrollado con destreza han sido los guionistas de la serie de TV homónima.

Dexter by Design es la cuarta novela de la serie, y admito que durante el primer puñado de capítulos creí que Lindsay había regresado al nivel de la primera entrega—la única que vale la pena leer.  En esta ocasión aparece un criminal que instala cadáveres en varias localidades turísticas de Miami en exhibiciones grotescas que ridiculizan el espíritu de la ciudad. Deborah Morgan obedece el cliché al que Lindsay la ha relegado, arrastrando a su hermano por la investigación para que se la resuelva y procurando incluir la palabra f**k en cada una de sus oraciones.  Justo cuando me estaba hartando del personaje y deseaba que Dexter la descuartizara para no leer otra página en la que participara la obra correspondió a mis anhelos y el perpetrador súbitamente le enterró un puñal en el costado.

lunes, 11 de julio de 2011

El Libro No Es Mejor

Si la novela Dexter in the Dark es un termómetro de la serie literaria, Jeff Lindsay debería considerar seriamente encomendarle su singular creación Dexter Morgan a los guionistas de la serie de TV que produce Showtime y abstenerse de continuar publicando su propia versión del personaje en el futuro.  Mientras que el programa ha logrado evolucionar temporada tras temporada a partir de lo que inicialmente era una premisa limitada, Lindsay ha tomado el sendero inverso y, tras una novela inicial muy bien lograda, la calidad de las publicaciones subsecuentes ha decaído progresivamente.

El tercer libro en la serie aborda de lleno el tema del “Pasajero Oscuro” cuando Dexter acude a la escena de un crimen que con un vistazo trastorna su mundo interior: Un terror súbito e inexplicable desplaza a sus instintos psicóticos y lo deja envuelto de una sensación de vulnerabilidad que lo acompaña mientras su hermana Deborah lo obliga a asistirle durante sus investigaciones, que no revelan más que víctimas improbables y sospechosos imposibles.  Mientras tanto, Dexter tiene que lidiar con los preparativos de su inminente boda con Rita y desarrollar su relación con sus futuros hijastros—quienes ahora exhiben incipientes tendencias homicidas producto de los maltratos que les infligió su padre biológico.

lunes, 4 de julio de 2011

La Pluma Paranoica

Fault Line, la octava novela de Barry Eisler y su primera propuesta fuera del territorio de su sicario John Rain, comienza con escenas inusuales en este autor.   Conocemos a Alex Treven, un joven abogado de Palo Alto cuya principal ambición es ser invitado a ser socio en la firma Sullivan, Greenwald, Priest & Savage en la que trabaja, meta que está a punto de lograr gracias a la patente que está tramitando para un joven programador que ha desarrollado un programa de criptología que revolucionará a Silicon Valley.  Asistiendo a Alex en este caso está Sarah Hosseini, una atractiva y exótica colega de ascendencia iraní con la cual él secretamente aspira a entablar un romance.

Es curioso ver cómo Eisler se defiende con una premisa que tradicionalmente tendría su hogar en las páginas de John Grisham ó Brad Meltzer.  Sin embargo, después de un puñado de capítulos la novela empieza a girar rumbo a los terrenos usuales de su autor.  El día de una importante reunión con inversionistas el cliente de Alex es asesinado.  Poco después, el joven abogado descubre que su contacto en la oficina de patentes también ha muerto enigmáticamente, y esa misma noche un hombre armado irrumpe en su residencia y Alex apenas logra escaparse con un poco de ingenio y una tonelada de suerte.

martes, 21 de junio de 2011

Lluvia de Ideas, Lluvia de Sangre

Después de seguir su carrera literaria a lo largo de siete novelas, Barry Eisler ha ascendido a la cima de mi lista de lectura, convirtiéndose en uno de mis autores preferidos.  Esto no lo ha logrado gracias a su supuesta profesión previa en la CIA o por su extenso conocimiento de las artes marciales—aunque ambos son factores que enriquecen su relatos—sino por la tenacidad con la cual ha afinado su natural talento narrativo, desarrollando una prosa ligera pero dramática, coreografiando escenas estructuradas tensa, inteligente e irresistiblemente, y  planteando tramas alimentadas de una investigación rigurosa que enfatiza la verosimilitud sin sacrificar la audacia de sus personajes.

Requiem for an Assassin es el séptimo y último libro publicado con el personaje por el cual Eisler se dio a conocer: John Rain, el asesino americano/japonés que a través de los años ha prevalecido frente a amenazas variadas, desde el crimen organizado de Tokio hasta terroristas árabes.  A través de los últimos dos libros, Killing Rain y The Last Assassin, John ha experimentado una serie de epifanías—desde perder la oportunidad de participar en la vida del hijo que tuvo con Midori hasta su romance con Delilah—que lo condujeron a la decisión de retirarse de su profesión.  Lamentablemente la serie nunca regresó al Tokio noir que tanto me fascinó en la primera entrega Rain Fall, pero el constante cambio de sus escenarios internacionales ha fungido como trasfondo para la maduración del protagonista, y en esta ocasión encontramos a John viviendo cómodamente en Paris, en donde se ha establecido para mantener una relación sentimental formal con la espía israelita que destronó a Midori de su corazón.

sábado, 4 de junio de 2011

Matanza Multimedia

            Escoger a un psicópata como el protagonista y “héroe” de tus novelas es de por sí arriesgado, pero cuando decides que él nos narrará toda la obra en primer persona te corres el riesgo de alienar completamente a tus lectores.  Después de todo, el requisito sine qua non de esta clase de personajes es que establezcan un vínculo emocional con el lector, y emotividad es precisamente lo que un psicópata carece.

            Jeff Lindsay, sin embargo, ha logrado esta hazaña con su personaje Dexter Morgan, quien tras un par de novelas exitosas ha sido inmortalizado en una serie de TV de Showtime.  Los libros, sin embargo, no son una imagen especular del programa.  Además desarrollar su propio hilo narrativo el autor tiene un desafío adicional: Mientras que en TV los guionistas utilizan la voz en off sólo cuando es conveniente, Lindsay tiene que construir su relato oración por oración desde la perspectiva de Dexter.
           
            El resultado es una narración teñida de un denso humor negro que a menudo entretiene, en ocasiones es brutalmente sincero, a veces trasgrede contra el buen gusto y en otras simplemente está fuera de lugar.  ¿Así funciona el pensamiento de un genuino asesino en serie?  Lindsay no nos convence del todo, pero sí logra construir una caracterización atípica de un protagonista incapaz de sentir empatía hacia las vicisitudes de los demás, que además es ajena a cualquiera de las motivaciones tradicionales del género y se asemeja más a un depredador de la selva que ha sido tenazmente amaestrado pero que carece de instintos investigativos y habilidades deductivas.

domingo, 24 de abril de 2011

Lágrimas, Pecados y Balas

Después de cuatro libros, empezar la lectura de una nueva aventura de John Rain es como reencontrarse con un viejo amigo a cuyas excentricidades no sólo estamos acostumbrados sino que aceptamos con una pizca de nostalgia. Tanta familiaridad con el personaje puede permitirnos pasar por alto su oficio como asesino profesional, especialmente con el sendero a la redención que Barry Eisler trazó frente a su protagonista en su novela previa, Killing Rain. Sin embargo, la quinta entrega de la saga interpone en ese camino los peores pecados de su pasado forzándolo a tomar decisiones que atarán cabos sueltos emocionales que ha arrastrado desde las páginas de su debut en Rain Fall

En la quinta novela, titulada The Last Assassin, el ostracismo paranoico de Rain ha sido desplazado por la amistad efervescente de su compañero Dox y el romance intermitente con Delilah, quienes comparten su mundo de intriga y peligro. No obstante, ha llegado el momento de que John confronte a Midori—la civil que cambió su vida—quien quedó embarazada durante su último encuentro en Hard Rain y desde entonces ha estado criando a Koichiro, el hijo de John, en Nueva York—ciudad a la que fue exiliada para protegerla de los enemigos de su antiguo amante.

Acercarse a Midori conlleva una serie de complicaciones más allá de la reacción que ella pueda tener al volver a ver al asesino de su padre. Yamaoto—el gran jefe de la Yakuza cuya enemistad forzó a John a abandonar Tokio—mantiene a la pianista de jazz bajo estricta vigilancia pues es la mejor oportunidad para detectar y eliminar al sicario que tanto teme. Y es con esta premisa que The Last Assassin se distancia de la fórmula de las novelas anteriores. En esta ocasión Rain no es contratado para eliminar a un objetivo más peligroso que él ni busca venganza por la trasgresión de algún adversario. Es simplemente un hombre desesperado por estar con su hijo que, a la par de una tragedia griega, ve ese sueño imposibilitado por todas las desgracias de su legado profesional.

sábado, 23 de abril de 2011

La Protagonista Clandestina

A veces un autor se propone contar una buena historia y las palabras simplemente son las herramientas para lograrlo. En otras ocasiones, además de dar forma a la narración cada oración se revela como una proeza estética digna de admiración independiente. En esta última categoría caen las obras de Arturo Pérez-Reverte, quien diseña sus párrafos con la destreza de un experto artesano gramatical.

Su más reciente novela, El Asedio, se remonta al año 1811, durante el cual un asesino despiadado recorre las calles de Cádiz depositando los cadáveres de jóvenes mujeres que ha desollado a punta de latigazos en un macabro homenaje a los sitios en los que han caído las bombas que el ejército francés dispara incesantemente hacia la ciudad rebelde.

Tras la pista de este malhechor enigmático se encuentra Rogelio Tizón, un comisario cuyo carácter corrupto y violento contrastan con su indignación sincera ante los homicidios y su determinación por descubrir y detener al culpable, asesorado por su amigo y rival de ajedrez, el Profesor Hipólito Barrull, quien observa consternado cómo la obsesión del comisario crece y lo absorbe, agravándose cuando el asesino—exhibiendo aparentes dotes premonitorios—empieza a repartir sus víctimas anticipándose a la caída de las bombas.

sábado, 5 de febrero de 2011

Vidas en Subasta

 Existe un magnetismo peculiar en la voz de Atticus Kodiak quien desde las primeras oraciones de una novela nos infunde el presentimiento de que vamos a adentrarnos en un sendero que es preferible no recorrer, y aún así nos resulta imposible desprendernos de su lado durante sus cruentas experiencias. Esto nunca ha sido más cierto que en su última novela, Walking Dead.

Kodiak es el protagonista de una serie de siete novelas escritas por Greg Rucka cuyo ciclo concluye en esta entrega. He devorado cada una de las obras, aunque en las últimas tres he discrepado con la dirección narrativa escogida por el autor. Cada una de las elecciones ha tenido sentido dentro de la lógica del mundo de este personaje, pero siento que Rucka desperdició el potencial que había en la profesión de guardaespaldas de Kodiak cuando éste decidió proteger la vida de la sicaria Alena Cizkova en Critical Space y se convirtió en un fugitivo de la justicia en Patriot Acts.

Con Walking Dead Rucka se propone armonizar las dos identidades de Kodiak. Viviendo una vida secreta pero plácida en una villa remota de Georgia junto a Alena y su perro Miata, Atticus finalmente ha alcanzado la paz que se merecía. El sosiego es quebrantado, sin embargo, cuando su vecino Bakhar Lagidze es salvajemente asesinado junto a su esposa e hijo. Atticus y Alena podrían olvidar el incidente al igual que el resto de los habitantes de Kobuleti, pero una tragedia aún peor los atormenta: Tiasa, la hija de catorce años de Bakhar, fue secuestrada esa noche y ha sido vendida al sórdido mundo de la esclavitud sexual.

Recuerdos de un Ángel

Usualmente cuando una novela es publicada como compañera de una serie de televisión podemos estar seguros de que su contenido no será memorable, en primer lugar porque nada relevante le ocurre a los personajes para no contradecirse con la continuidad del programa, pero principalmente porque no hay mucho esfuerzo en sus páginas pues no es más que una estrategia comercial para exprimirle unos dólares extra a los seguidores de la serie.

Le hice espacio entre mis lecturas a Before the Dawn, el primero en una trilogía de libros de Dark Angel, únicamente porque pronto empezaré a ver la colección de DVDs de esa genial serie que concibió James Cameron y que merecía durar más de las dos temporadas que fueron transmitidas. Pero con este libro tenía una garantía adicional: El autor es Max Allan Collins, conocido por sus historias detectivescas de Nathan Heller, Dick Tracy y Elliot Ness.

Before the Dawn nos lleva a los inicios de Max Guevara, quien en pantalla fue protagonizada por Jessica Alba. Ella es producto de un experimento genético del gobierno de Estados Unidos cuyo propósito era crear los soldados perfectos. Nacidos en el laboratorio de Manticore y entrenados desde pequeños, Max y sus hermanos logran fugarse a temprana edad, y la posterior detonación de un pulso electromagnético que transforma el país en una nación pobre y desesperada les permite desaparecer en el anonimato y crear nuevas identidades. Max se gana la vida aprovechando sus talentos como ladrona en Los Angeles mientras alimenta el anhelo de reencontrarse con sus hermanos, y cuando en las noticias ve la aparente reaparición de uno de ellos emprende un viaje a Seattle a buscarlo sin imaginar que una nueva vida está a punto de acogerla.

La Última Bala


Para lectores hambrientos de historias cuyo riguroso realismo exija una mínima suspensión de la incredulidad sin sacrificar la tensión y el impacto del relato Greg Rucka suele ser una elección confiable, y su más reciente novela, The Last Run, es quizás el esfuerzo más destilado del autor por plantearnos un drama de brutal verosimilitud.

Se trata de la tercera entrega de la serie Queen & Country, dedicada a la sección de operaciones especiales de la inteligencia británica. Al igual que en los libros que le antecedieron, A Gentleman’s Game y Private Wars, lo protagoniza la destacada agente Tara Chace, quien en esta ocasión se enfrenta a su adversario más feroz: La edad. En esto Rucka se distancia de sus colegas en el género del espionaje quienes, tras concebir a un personaje tan vívido como Tara, lo mantienen activo en múltiples aventuras para gran satisfacción de sus seguidores. En el mundo de Rucka los años transcurren en tiempo real, y la agente Chace lleva ya casi una década activa. Ha cumplido con numerosas misiones, ha sobrevivido varios tiroteos y ha sido torturada por sus enemigos, pero es una falla insignificante durante un ejercicio de entrenamiento la que le revela que su cuerpo está llegando al límite. Paul Crocker, el director de la sección especial, reconoce que todos los agentes tienen fecha de expiración y está dispuesto a transferir a Tara a un escritorio, pero el destino tiene planes distintos para ella.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Maigret de Vacaciones

Hay conceptos que espontáneamente trascienden las páginas en las cuales han sido concebidos y se convierten en un símbolo universal de la categoría de ficción a la que pertenecen. Por ejemplo, sé lo que es el Tardis aunque nunca he visto un episodio de Dr. Who. Similar es el caso del Comisario Jules Maigret, célebre investigador francés que protagonizó setenta y cinco novelas y veintiocho cuentos escritos por Georges Simenon cuyo nombre es sinónimo del género detectivesco.

Hace unos días finalmente tuve la oportunidad de leer una de sus novelas, titulada Maigret y el Falso Culpable, publicada originalmente en 1954. La historia nos presenta a un maestro de un pueblo distante y olvidado que se aparece en el despacho de Maigret en Paris, inspirado por su monumental reputación a ir a solicitar su ayuda para que lo absuelva de un crimen del cual ha sido injustamente inculpado. Motivado quizás por el buen ánimo que siembra la incipiente primavera, Maigret accede a acompañar al educador de vuelta a Charentes, en donde su prodigiosa mente es requerida más de lo que él supone.

martes, 26 de octubre de 2010

El Toque Femenino

La Segunda Guerra Mundial proporcionó un contexto épico para actos tremendamente heroicos que continúan conmoviendo después de más de medio siglo, así que no sorprende que sus eventos proporcionen una chispa inagotable para la imaginación de escritores alrededor del mundo. De esa fuente Laurent Vachaud cosechó el material para su novela Espías en la Sombra, que se inspiró parcialmente en hechos de la vida real, enfocándose en las duras vidas de las mujeres que aportaron lágrimas y sangre a la lucha contra la opresión Nazi.

El relato lo protagoniza Louise Desfontaines, integrante de la resistencia francesa quien tras una misión fallida que le cuesta la vida a su esposo se ve forzada a huir a Inglaterra en donde se une al Special Operations Executive de Winston Churchill. Ahí es reclutada por su hermano Pierre—con quien tiene una relación disfuncional—para una misión crítica: Extraer de Francia a un geólogo inglés antes de que los alemanes lo capturen y le arranquen el secreto de la invasión de Normandía.

Pierre ha formado un equipo de agentes femeninas, seleccionadas para aportar algún talento imprescindible a la inusual operación. Conocemos a Suzy, una bailarina exótica con un pasado vergonzoso, a Gaëlle, una especialista en explosivos, a Jeanne, una prostituta cínica, y a María, una operadora de radio judía. Pero lo que parecía una infiltración fríamente calculada rápidamente degenera en un desastre, y nuestras protagonistas se ven a la merced de la implacable persecución de Karl Hendrick, un coronel de la Gestapo cuya fijación con develar la ofensiva aliada es tan fuerte como su obsesión con Suzy.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Fábrica de Monstruos

Sospecho que cuando Tom Rob Smith decidió escribir su primera novela, Child 44, tenía una historia distinta en mente. Fascinado con el asesino en serie soviético Andrei Chikatilo, Smith vio la oportunidad de recrear el thriller en un escenario atípico al insertar una ola de asesinatos similares a los de Chikatilo durante la época de Stalin, y concibió una premisa repleta de un rico potencial.

Child 44 nos transporta a 1953, a la última etapa del Stalinismo, en donde un asesino en serie deja a su paso una serie de cadáveres de niños a lo largo de la Unión Soviética, valiéndose del arma más poderosa a su favor: La acérrima oposición de los gobernantes a reconocer que en la perfecta sociedad comunista puedan suceder crímenes tan atroces.

Es en estas circunstancias que conocemos al protagonista, Leo Stepanovich Demidov, un agente de la MGB—la Policía Secreta—a quien le han encomendado disciplinar a un colega que alega que su hijo fue asesinado. Leo desempeña esta tarea con la misma eficiencia implacable con la cual se conduce habitualmente, y rápidamente reconocemos la genuina convicción en el sistema soviético en la que Leo, un célebre héroe de la Gran Guerra Patriótica contra los Nazis, ha erigido los cimientos de su vida.

domingo, 18 de julio de 2010

Nación de Pecadores

La novela más formidable que he leído en la última temporada llegó a mi biblioteca por casualidad. En un aeropuerto mis ojos divisaron The Secret Speech y adquirí un ejemplar principalmente por interés en su marco histórico. Para mi sorpresa, en sus páginas descubrí a uno de los autores más prometedores de los últimos años.

Como ya se ha planteado anteriormente, los géneros se mantienen vigentes gracias a la habilidad de escritores que logran traducir sus convenciones a premisas innovadoras. Si bien el género te dicta cómo será contada, es la historia que cuentes la que determinará el éxito del relato. Esto lo demuestra Tom Rob Smith en este thriller atípico.

The Secret Speech se desenvuelve en la Unión Soviética de finales de los cincuenta, en donde el pavor al Estado es el principal legado del recién fallecido Stalin. El título de la obra hace referencia al discurso secreto dado por el nuevo líder soviético, Nikita Kruschev, al Congreso del Partido Comunista, en el que criticó fuertemente el culto a la persona y los abusos del estalinismo. La historia nos retrata a una sociedad tan subyugada por la brutal represión del régimen que ha asimilado el terror y la paranoia como elemento natural de la vida cotidiana, a tal grado que las reformas de Kruschev les resultan tan inimaginables como una Berlín unificada. En este entorno florecen represalias inclementes: Agentes gubernamentales que en los años precedentes tuvieron el deber de cumplir la voluntad de los gobernantes ahora están siendo castigados—asesinados sistemáticamente en respuesta a las atrocidades que cometieron o condonaron.

viernes, 4 de junio de 2010

A Susie, desde la Tierra

Varias veces me vi tentado a adquirir The Lovely Bones, la novela de Alice Sebold que fue un éxito inesperado de ventas tras su publicación en el 2002 y recientemente fue llevada a la pantalla grande por Peter Jackson, y hace poco decidí darle una oportunidad a su inusual propuesta literaria.

La obra nos presenta a Susie Salmon, una chica de catorce años que lleva una típica vida suburbana en Pennsylvania de 1973. Su historia concluye quince páginas después, cuando es salvajemente violada y asesinada por su vecino. A partir de ese momento la novela redirige el lente a los integrantes de su familia y apreciamos el impacto que su desaparición tiene sobre cada uno de sus parientes, sus amistades y la comunidad en la que viven.

La premisa de The Lovely Bones no suena particularmente novedosa, lo cual paradójicamente es efectivo ya que los acontecimientos resultan incómodamente verosímiles para cualquier lector que presta atención a los noticieros. Pero la novela se vuelve singular gracias al enfoque que Sebold elige: Susie nunca nos abandona; después de su brutal homicidio ella continúa con nosotros fungiendo como narradora omnisciente mientras que desde el cielo se vuelve una espectadora de las vidas de sus seres queridos.

sábado, 3 de abril de 2010

Mikael y Lisbeth

Cuando emprendí la lectura de Los Hombres Que No Amaban a Las Mujeres ya era bien conocida la trágica historia de su autor Stieg Larsson, quien falleció inesperadamente poco después de completar el tercer libro de su trilogía Millenium y no llegó a presenciar el éxito de sus tres novelas que han cautivado imaginaciones en todas las latitudes. Dada la popularidad de su obra, abordé la primera entrega con altas expectativas.

La premisa de la primera incursión literaria de Larsson gira en torno a Mikael Blomkvist, un idealista periodista cuya especialidad es exponer desfalcos y malos manejos de las grandes empresas suecas en las páginas de la revista Millenium, una publicación que fundó junto a dos amigos que comparten su idealismo y que es conocida por sus reportajes estilo exposé del mundo de las finanzas.

Conocemos a Mikael en la peor etapa de su vida: Recién ha sido condenado por difamación gracias a un artículo que publicó contra Hans-Erik Wennerström, un empresario corrupto que se encargó de desviar su carrera hacia el desastre. Desolado, Mikael abandona la redacción de Millenium y acaba aceptando un peculiar encargo por el cual se traslada durante un año al distante pueblo de Hedestad, en donde un viejo industrialista llamado Henrik Vanger lo ha contratado para que escarbe en el pasado de su familia para descubrir al autor de un crimen ocurrido hace medio siglo.

martes, 2 de febrero de 2010

Dos Hitmans y una Katoey

“Hay un cierto tono del grito humano que es imposible ignorar, que taladra directamente a las partes más primitivas del cerebro. Es del tipo que te para los pelos, hace que tu escroto se retraiga, que tus pies se congelen donde están. Ese es el grito que se desprendió de este sujeto cuando le enterré mi cuchillo, y era exactamente el grito que yo quería.” John Rain

Barry Eisler retorna al personaje con el cual se dio a conocer como escritor, el asesino profesional John Rain, en su cuarta novela Killing Rain, una de las entregas más entretenidas de la saga. Como percibí en la lectura de los dos libros anteriores, Eisler ha logrado reubicar a John en la posición propicia para protagonizar una serie, y el resultado es una aventura que continúa diluyendo la moral gris del personaje central.

Rain continúa guardando distancia de Tokio para evitar las represalias de su enemigo original, Yamaoto. A través de su conexión con Delilah, la hermosa agente israelí que conoció en Rain Storm, accede a un contrato con la Mossad, quienes lo han escogido para eliminar a un peligroso terrorista valiéndose de sus talentos especiales para simular una muerte natural. Ésta es una de las señales de que Eisler está colocando a su protagonista en el sendero de la redención, ya que aunque no figura en la motivación de John, en esta ocasión se propone ejecutar un homicidio “justo”.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Los Cimientos de una Leyenda

Se repite constantemente el axioma de que en el ámbito de la historias ya todas han sido contadas; lo que les da validez es cómo son reinterpretadas a través del filtro del escritor. Un claro ejemplo de esto lo protagoniza el novelista Brad Meltzer quien tomando como punto de partida un acontecimiento de hace más de setenta años nos presenta una memorable novela titulada The Book of Lies que claramente sólo pudo haberse concebido en su fértil imaginación.

Meltzer, un gran fanático de Superman, por casualidad conoció a una pariente de Jerry Siegel, uno de los creadores del legendario héroe de Krypton, y durante sus conversaciones fue descubriendo hechos interesantes de la familia Siegel y en especial el trágico acontecimiento que propició la invención del personaje más trascendental del Siglo XX, lo cual a su vez sembró la semilla de la mejor novela de Meltzer que he leído.

La trama de The Book of Lies se impone la meta ambiciosa de armonizar elementos aparentemente dispares al plantear la pregunta: ¿Cuál es la relación entre el asesinato de Mitchell Siegel, el padre de Jerry, y el primer homicidio de la historia—la muerte de Abel en manos de su hermano Caín?

Encontrarle una respuesta queda en manos de Cal Harper, un joven que no es ajeno a las tragedias familiares, cuando una noche se encuentra con su propio padre—a quien no ha visto en diecinueve años, desde que fue a prisión por provocar accidentalmente la muerte de la madre de Cal—y lo salva de una herida de bala que al parecer fue disparada por la misma pistola que acabó con la vida de Siegel. Pero no hay tiempo para una tierna reunión familiar porque Lloyd Harper está involucrado en el transporte de un misterioso tesoro: El Libro de Las Mentiras, que oculta el arma secreta con la cual Caín asesinó a su hermano, la cual según su leyenda posee grandes poderes místicos.

Cal y Lloyd de inmediato se encuentran en la mira de Ellis, un sociópata obsesionado con Caín y quien, guiado por un personaje misterioso que se hace llamar El Profeta, no está dispuesto a que nada se interponga entre él y los secretos del libro. Ellis inculpa a los Harpers del asesinato de un agente federal, lo cual motiva a su compañera, Naomi Molina, a emprender una búsqueda implacable de los fugitivos. La única forma de redimirse es exponiendo el objeto de la conspiración, y para esto deben descifrar las claves que Jerry Siegel, su último custodio conocido, legó al mundo ocultas en las páginas del comic más famoso de la historia, Action Comics No. 1, en el cual debutó Superman. A quien resuelva el enigma primero se le promete el premio más anhelado por la humanidad: La inmortalidad.

En esencia, The Book of Lies es una trama apoyada firmemente en un McGuffin, pero afortunadamente Meltzer comprende plenamente el tipo de historia que está contando y sabe que la clave no está en las peripecias de sus personajes sino en las relaciones entre ellos y cómo evolucionan a lo largo de la aventura. El autor se ocupa de dibujarnos perfiles muy bien trazados, y con cada uno de ellos el lector se identifica plenamente casi de inmediato. El prólogo que nos introduce a Cal instantáneamente nos rompe el corazón, y desde ese momento no nos podemos separar de él. La clave de un buen thriller está en la conexión emocional entre su audiencia y sus protagonistas, y aquí Meltzer nos hace partícipes de un drama en el cual es inevitable involucrarse.

Pero en la novela se rescata e inmortaliza otra historia que también exprime nuestros sentimientos: La de un niño a quien un crimen insensato le robó a su padre prematuramente y que una noche, embargado por la tristeza, se imaginó a un hombre a prueba de balas que hacía el bien. Meltzer nos narra ficción, pero la construye en torno a los hechos verídicos que marcaron la vida del creador de Superman. De la más mundana de las tragedias personales surgió un héroe fantástico que se convirtió en un símbolo mundial del heroísmo puro y desprendido.

Además, Brad experimenta con las fronteras de su novela: En su sitio web ofrece material suplementario sobre los hechos reales en los que se apoya el relato, lanzó una banda sonora para el libro con temas musicales escogidos para acompañar y aumentar la experiencia de capítulos específicos, y tiene una página dedicada al diario de Ellis, que sólo se menciona en la obra pero que ahí se puede leer en detalle para comprender mejor la motivación del principal antagonista. De todos estos experimentos el más admirable es el sitio Ordinary People Change the World con el cual organizó una colecta de caridad para restaurar el histórico hogar de los Siegels, pero desde donde también promueve el importante mensaje de que cada uno de nosotros es capaz de hacer un cambio positivo al mundo con sólo decidirse a actuar.

Aunque repleto de intrigas, sorpresas y escenas inesperadas, The Book of Lies en realidad trasciende de un simple thriller y se consagra simultáneamente como un estudio emotivo de la compleja relación entre los padres y los hijos, como una propuesta concreta sobre el sendero a la inmortalidad, y como una advertencia sobre la importancia que los contadores de historias tienen en forjar el destino de la humanidad. Y, de paso, Brad Meltzer crea el vehículo ideal para hacerle reverencia a un creador que sin duda marcó derroteros que él mismo sigue como narrador moderno.
Diciembre, 2009
Referencia Bibliográfica:
Meltzer, Brad. The Book of Lies. Nueva York: Hatchett Book Group, 2008. 435 p.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Panamá: Puente del Mundo, Corazón del Apocalipsis

Este año en la escena literaria panameña irrumpió una nueva propuesta por parte de Eduardo Verdumen, quien con una intensa campaña publicitaria presentó su ópera prima, Rex Angelorum.

La novela retrata los últimos días antes de cumplirse una profecía que ha estremecido al mundo: Entre los hombres camina oculto el Arcángel Uriel, y es la primera señal de que Dios se prepara para castigar a la humanidad por el sendero corrupto en el cual se ha embarcado. Ante esta amenaza inminente, los diferentes dogmas se dejan a un lado y las grandes religiones se unen en un grupo organizado para localizar y proteger al arcángel—a quien se refieren como El Lumen—a fin de mitigar la ira del Creador. Pero su primera preocupación no es la represalia divina sino un equipo opuesto de fuerzas ocultistas comprometido con una misión suicida para asesinar al arcángel y desencadenar el fin del mundo.

Uriel se esconde en las venas de Jaime Grajales, un anodino contador panameño que ha vivido muchos años sin sospechar que sus sueños enigmáticos son una clave de su destino sagrado. La ignorancia de Jaime se prolonga incluso cuando su esposa empieza a detectar síntomas sobrenaturales como las siluetas que deja quemadas en las sábanas al estilo del manto de Turín, cuando empieza a realizar milagros involuntariamente y mientras que en su entorno se libran batallas cruentas entre las fuerzas del bien y los sirvientes del mal.

Rex Angelorum es la novela ideal para quienes buscan distraerse con una sencilla aventura fantástica, mas la superficialidad de sus planteamientos ofuscará al lector que espera un contenido provocador dada la versatilidad de su premisa. Sus personajes planos desfilan mecánicamente a través de escenas trilladas. En ningún momento conectamos con Jaime y por ende no nos afectan las vicisitudes que atraviesa; aún considerando la negación psicológica de la que es capaz el ser humano es difícil creer que él no se percataría de los muchos fenómenos paranormales que provoca. Jamás se explica la motivación del poderoso hechicero Okuba y del trío de brujas Ana, Yula y Danya en precipitar la destrucción del mundo, y el detective Rodolfo Regueira—alias Talingo—acaba siendo una caricatura de sí mismo. Sólo logramos simpatizar con Irene, la esposa de Jaime, aunque al verla atravesar múltiples tribulaciones en la búsqueda de su marido uno no puede evitar preguntarse qué la motiva a amar a alguien tan insípido como El Lumen.

La parte más interesante de esta novela aparece al inicio de su tercer acto, cuando Jaime exhibe un período de inusitada lucidez e imparte una serie de discursos espirituales que contienen ricas ideas sobre el rol de Dios, la armonía entre las religiones, la necesidad de la muerte, el potencial de la reencarnación y varios otros conceptos que probablemente reflejan la filosofía del autor sobre la trascendencia del alma humana. También vemos un giro interesante con el enigma de Hercolubus, una intrigante posibilidad para desencadenar el Armagedón.

Desafortunadamente lo positivo en Rex Angelorum se diluye entre desatinos semánticos y una sintaxis que frecuentemente trastabilla. Las inconsistencias en la ambientación de la acción, una verosimilitud fluctuante, la irregularidad de los tiempos verbales del narrador omnisciente y la carencia de perspectivas claras constantemente distraen al lector de lo que otrora definitivamente habría sido una historia impactante. Eduardo Verdumen indiscutiblemente tiene una buena receta y cuenta con todos los ingredientes, pero sacó la comida del horno prematuramente, y tras las deficiencias técnicas nos encontramos con una trama que concluye sin entregar su virginidad temática.

Diciembre, 2009


Referencia Bibliográfica:
Verdumen, Eduardo. Rex Angelorum. Panamá: 9 Signos Grupo Editorial, 2009. 492 p.

martes, 3 de noviembre de 2009

El Archienemigo de Langdon

Robert Langdon, el simbólogo más aventurero de Harvard, está de vuelta en The Lost Symbol, y en esta ocasión le da un descanso a la Iglesia Católica para excavar en los mitos de Los Masones y la supuesta influencia que han tenido a lo largo de la historia de Estados Unidos. Sin embargo, pese a toda su astucia en esta ocasión Langdon es doblegado por el mayor adversario de su carrera: Dan Brown.

Tras una ausencia de seis años luego del inusitado éxito de su libro previo The Da Vinci Code, Dan Brown regresa al género en el que floreció su fama puliendo los elementos que ya se han vuelto una tradición en sus novelas: Una amenaza repentina que obliga a los protagonistas a vivir una tensa odisea en tiempo real, un psicópata brillante con un plan maquiavélico y un rompecabezas intelectual complejo que el héroe—y los lectores—deben resolver antes de que el peligro se concrete.

El Profesor Langdon es convocado al Capitolio en donde lo recibe la mano cercenada de su amigo Peter Solomon. Descendiente de una de las principales familias de EEUU y actual Director de Instituto Smithsonian, Peter se destaca como uno de los más generosos filántropos del país y un respetado Masón de muy alta jerarquía que custodia el más preciado secreto de esa hermandad. Dicho tesoro es codiciado por Mal’akh, un demente que secuestra a Solomon y coerce a Robert para develar el misterio masónico. La desesperada tarea se le complica por la intervención de Inoue Sato, la Directora de la Oficina de Seguridad de la CIA, con una pintoresca apariencia y una temible reputación. Afortunadamente Robert también contará con aliados en su misión, como Warren Bellamy el Arquitecto del Capitolio y hermano masón de Solomon, y la hermana consanguínea de Peter, Katherine. La carrera desesperada para rescatar a su hermano se contrasta con el peligro que se cierne sobre los logros en el campo de las Ciencias Noéticas que Katherine ha acumulado en su laboratorio secreto en el Smithsonian.

The Lost Symbol recurre a la estructura frenética a la cual ya nos han acostumbrado los cuatro libros previos del novelista, incitando la adicción instantánea del lector. La inclusión de las Ciencias Noéticas es intrigante y equilibra con planteamientos científicos la propuesta espiritual de los Masones. Esta hermética hermandad se vuelve el punto focal de la historia cuando Robert Langdon se ve forzado a penetrar en sus tradiciones y rituales para extraer los secretos contenidos en una arcana pirámide masónica que según su leyenda contiene la clave para acceder a misterios antiguos que le permitirán a la humanidad ascender a un nuevo nivel existencial. Los Masones quieren resguardar este secreto hasta que el hombre se encuentre lista para poseerlo; Mal’akh quiere apoderarse de él y destruirlo. Como suele sucederle, Robert se encuentra acorralado en el medio sin más opción que descodificar el complejo acertijo que Brown le ha puesto por delante. Con este enigma Dan hace gala de su ingenio para construir un sofisticado artefacto que se convierte en el motor de su trama. Otro destello creativo se aprecia en la fascinante tortura a la cual Mal’akh somete a Langdon.

Pero no todo el contenido de The Lost Symbol es un éxito. Ésta es una historia que enfatiza la trama y por lo tanto sus personajes adquieren apenas los rasgos básicos exigidos por la narración. Ninguno de ellos exhibe profundidad más allá de su rol en el relato; inclusive Robert Langdon continúa teniendo como único elemento psicológico relevante su fobia a los espacios cerrados. Brown desperdicia la oportunidad de valerse de sus vivencias en los dos libros previos para aportarle nuevas capas al protagonista. Por otro lado, mientras más información adquirimos sobre el abducido Peter Solomon, su nobleza se va engrandeciendo sin ningún elemento balanceador que lo humanice, por lo cual nunca conectamos emocionalmente con sus suplicios ya que instintivamente lo reconocemos como un ideal más que como un personaje.

Mal’akh, el antagonista de la historia, me inspiró sentimientos ambivalentes. El contexto del relato se prestaba para ensayar otro tipo de adversarios, pero Brown optó por la fórmula probada de libros anteriores y confronta a su académico con un psicópata delirante pero inmensamente astuto. Hay muchos aspectos interesantes en Mal’akh, entre los que sobresalen los eclécticos tatuajes que cubren su piel. No obstante, sus antecedentes dan la impresión de que el autor primero concibió el personaje más extravagante posible y luego buscó cómo justificarlo. Pasé la mayor parte de la historia queriendo creer en Mal’akh sin lograrlo, y cerca del clímax Brown inserta una revelación que afortunadamente reivindica la participación de este villano. Sin embargo, este rival no llega a la altura del Camerlengo Ventresca, el mejor adversario que Brown ha concebido a la fecha.

A fin de cuentas, el mayor enemigo al que el Profesor Langdon le hace frente en este libro no es Mal’akh sino el mismo Dan Brown, cuya monumental y controversial fama eclipsa tanto al protagonista como a la aventura. La atención de los medios se ha limitado a ver los resultados del leviatán publicitario detrás del lanzamiento de la novela, contando los millones de ejemplares vendidos sin inmutarse en descubrir si estamos ante un buen libro o no. Seguramente no seré el único lector que resiente la invasión del mercadeo desenfrenado en nuestro refugio entre las letras.
Algunos han alegado que Dan Brown está promoviendo una agenda ideológica específica a través de sus novelas de Robert Langdon, y aunque ignoro la veracidad de esa afirmación no cuesta detectar una temática consistente a lo largo de sus últimos tres libros. ¿Estaremos ante una conspiración de magnitudes mayores a las que expone el catedrático de Harvard? ¿Está Dan Brown valiéndose de literatura pop para subvertir las mentes de millones de lectores? En lo personal no he llegado a ese punto de paranoia envidiosa, pero ante la remota posibilidad de que ese fuera el caso, tengo que reconocer que el autor intenta transmitir un mensaje humanista sumamente positivo, y ese es el elemento más valioso y memorable en las quinientas páginas de The Lost Symbol.

Octubre, 2009

Referencia Bibliográfica:
Brown, Dan. The Lost Symbol. New York: Double Day, 2009. 509 p.