Escoger a un psicópata como el protagonista y “héroe” de tus novelas es de por sí arriesgado, pero cuando decides que él nos narrará toda la obra en primer persona te corres el riesgo de alienar completamente a tus lectores. Después de todo, el requisito sine qua non de esta clase de personajes es que establezcan un vínculo emocional con el lector, y emotividad es precisamente lo que un psicópata carece.
Jeff Lindsay, sin embargo, ha logrado esta hazaña con su personaje Dexter Morgan, quien tras un par de novelas exitosas ha sido inmortalizado en una serie de TV de Showtime. Los libros, sin embargo, no son una imagen especular del programa. Además desarrollar su propio hilo narrativo el autor tiene un desafío adicional: Mientras que en TV los guionistas utilizan la voz en off sólo cuando es conveniente, Lindsay tiene que construir su relato oración por oración desde la perspectiva de Dexter.
El resultado es una narración teñida de un denso humor negro que a menudo entretiene, en ocasiones es brutalmente sincero, a veces trasgrede contra el buen gusto y en otras simplemente está fuera de lugar. ¿Así funciona el pensamiento de un genuino asesino en serie? Lindsay no nos convence del todo, pero sí logra construir una caracterización atípica de un protagonista incapaz de sentir empatía hacia las vicisitudes de los demás, que además es ajena a cualquiera de las motivaciones tradicionales del género y se asemeja más a un depredador de la selva que ha sido tenazmente amaestrado pero que carece de instintos investigativos y habilidades deductivas.










